Antena

Calumnia electoral

El caso del periodista Joaquín López-Dóriga tuvo una discusión muy particular en la sala superior del Tribunal Electoral que mantuvo la medida cautelar (spot fuera del aire), pero pidió a la Comisión de Quejas del Instituto Nacional Electoral que fundara y motivara exhaustivamente su decisión.

Es natural que una sentencia sobre dos derechos fundamentales (libertad de expresión y derechos de la personalidad) requiera un análisis detallado y quede muy claro cuándo hay una afectación a la imagen de un particular.

Existió un razonamiento —muy peculiar en el tribunal— el hecho de señalar que existen “personas privadas con proyección pública que están más expuestos a la crítica relacionada con la actividad que les da dicha proyección”.

De una lectura simple se puede decir que es cierto, pero el hecho de que un periodista dé noticias sobre la economía, la seguridad o la situación política no lo hace copartícipe de las decisiones y acciones de un gobierno. Es ejercicio de la libertad de expresión.

Por lo tanto, afectar los derechos del personaje, dentro de los que se encuentran el derecho al honor, a la privacidad y a la imagen, no tiene justificación alguna. Son derechos con los que se nace. Aun “cuando estos derechos personalísimos no se enuncian expresamente en la Constitución, están implícitos en los tratados internacionales suscritos por México”.

Al tener clara la dimensión y alcance de esos derechos del personaje, cabe entrar al otro argumento esgrimido por los magistrados del tribunal electoral, la llamada “calumnia electoral”, definida por la ley comicial como la imputación de hechos o delitos falsos con impacto en un proceso electoral.

Para ello debemos traer a mención el promocional del PRD denominado “queremos ser tu voz”, que va en esa dirección: calumniar. En una primera versión al periodista López-Dóriga y luego a las empresas Telmex y Televisa.

¿Por qué esa aseveración?, por el hecho de vincular su imagen a situaciones del entorno político del país que llevan a la presunción de delitos e imputar hechos falsos, en los que no tienen mayor relación. Y tiene un impacto electoral, por el momento procesal, en el que nos encontramos: las precampañas. No es censura.

jogomez18@gmail.com