¿A dónde vamos?

“Los defensores del capitalismo

son muy propensos a apelar a los

 sagrados principios de la libertad,

que se materializan en una máxima:

Los afortunados no tienen porque

 refrenar el ejercicio de la tiranía

 sobre los desgraciados”.

Bertrand Russell

Cada año, el World Economic Forum, cuyo lema es: “comprometidos en la mejora del estado del mundo”, reúne como a 1500 investigadores de todo el mundo y elabora un reporte estadístico que marca las principales tendencias globales y por región para el año venidero: El documento, recientemente publicado con el título de Una mirada a la Agenda Global del 2015, coloca a la cabeza de la lista en un primerísimo lugar el tema de la profundización de la desigualdad, tema que ocupaba el segundo lugar este año y que ahora pasa a ser la tendencia más significativa para el 2015, las cifras que dan soporte a esta conclusión son escalofriantes: el 70% de la población mundial solo comparte el 3% de la riqueza, mientras que por el otro lado, menos del 1% más rico posee el 41% del patrimonio mundial, terrible polarización que sigue creciendo día con día de manera implacable.

En segundo término pone el desempleo, este azote que resulta paradójico en un mundo lleno de riquezas, tecnología y creatividad. Thomas Carlyle decía que no hay visión más triste bajo el sol que un hombre maduro buscando trabajo sin poderlo encontrar.

En tercer lugar menciona la falta de liderazgo, lo cual no nos sorprende en un mundo en el que la codicia se erige como el valor y motor principal de la economía, la política y la vida de la humanidad. El impacto del entusiasmo con el que nuestros líderes ponen en práctica estos valores irresponsables se perciben claramente en los aumentos de la contaminación, el calentamiento global, lo errático del clima y la presencia de graves fenómenos meteorológicos, temas estos que aparecen también en los primeros lugares de la lista del reporte sin que se vean señales que nos hagan pensar que esto vaya a cambiar en el corto plazo.

Lo verdaderamente preocupante es que ninguno de los datos que arroja este concienzudo reporte nos da algún indicio de que lo que estamos haciendo los hombres en el planeta esté lejanamente logrando que “mejore el estado del mundo”, por el contrario, las tendencias de los indicadores desde que empezaron con estas mediciones hace poco más de 40 años muestran un recrudecimiento creciente de todos estos males.

Pareciera que películas que se realizaron como ciencia ficción se están convirtiendo en temas de no ficción, como Cuando el destino nos alcance de los 70, que conmovió a una generación describiendo las galletitas verdes que produce la monopólica empresa Solyent y que el héroe descubre que se fabrican procesando los cuerpos de los muertos, ó más recientemente Elysium o Los juegos del hambre, todas con el denominador común de una pequeña pero pudiente y decadente élite que mantiene el control político y económico con acceso a lujos y abundancia mientras la masa miserable vive hacinada en un planeta contaminado y estéril. Una visión apocalíptica que construimos día a día y a la que nos aproximamos de manera vertiginosa.

La semilla del mal existe en el hombre desde épocas inmemoriales, nos llegan como las historias fantásticas de la rebelión de Lucifer y de la caída de Adán y Eva que yo quizá ingenuamente interpreto como “fallos imprevistos” que han venido dando al traste con un plan maestro más ordenado que, quiero pensar, se tenía para nosotros.

Seguramente se preguntarán mis amables lectores, por qué elijo estas fechas de armonía, paz, amor y esperanza para compartir estos indicadores de mal agüero. Lo que me pasa es que de tanto regalo, publicidad y consumismo se nos olvida que estas fechas son para recordar la más prodigiosa de todas las historias jamás contadas, la de un ser celestial que un día como estos hace 2000 años se encarnó como niño Dios en una mujer limpia y pura, quien en su corto paso por la Tierra nos dejó una estela de palabras, cuentos y acciones que perduran hasta nuestros días y cuyo objetivo era precisamente revertir estos errores y retomar el plan original. Un ser extraordinario que, consciente de nuestra naturaleza frívola e incrédula, se presta para morir ante la mirada desgarradora de su madre y atónita de sus apóstoles y discípulos en lo que ha de ser el más prolongado y salvaje suplicio de todos los tiempos, para no dejar la menor duda de que lo que ha hecho y dicho va en serio.

Son fechas para cambiar, para convencernos con optimismo que todavía es tiempo para revertir todos estos terribles indicadores, que en nosotros está la causa y también el remedio, son fechas para reflexionar sobre la promesa contenida en sus bienaventuranzas en donde claramente establece que serán los pacíficos, los humildes, los misericordiosos y los limpios de corazón quienes finalmente verán a Dios y heredarán la tierra.

Por mi parte, aprovecho este último artículo del año deseando que este 2015 esté lleno de logros y parabienes para todos ustedes amables lectores que me han dispensado con el favor de su atención y para Guanajuato que es nuestro hogar compartido.

Puede consultarse el documento “Outlook on the Global Agenda 2015” en: http://reports.weforum.org/outlook-global-agenda-2015/

javier.hinojosa@me.com