De sistemas de bicicletas compartidas y Bici-estacionamientos

“Cada vez que veo a un adulto en bicicleta, se renueva mi esperanza en el futuro de la raza humana”.

H. G. Wells. Escritor Inglés

 

Es bien conocido cómo en Ámsterdam la mayoría de la gente cuenta con una o dos bicis viejas y desvencijadas que, una vez que las utilizan para llegar a su destino, las dejan tiradas en la banqueta, amarradas a un poste o árbol o aseguradas en alguna plaza con un candado barato, formando parte de un paisaje urbano muy peculiar y de una arraigada cultura de movilidad tan desenfadada como eficaz. En 1964 alguna autoridad con iniciativa, imaginación y buena voluntad, quizá queriendo mejorar el mal aspecto que daban los montones de bicis arrumbadas, decoloradas y maltrechas, se dio a la tarea de distribuir por toda la ciudad, sin candados y libres para ser utilizadas por cualquiera de manera gratuita, decenas de flamantes bicicletas pintadas de blanco. Para su sorpresa y nuestra confirmación de que los holandeses no sólo son gandallas en el futbol, no pasó ni un mes para que la mayoría de estas fueran robadas deshuesadas o tiradas a los canales! De esta manera triste y desalentadora se escribió el primer capítulo de la historia moderna de los Sistemas de Bicicletas Compartidas.

Estos sistemas ponen a disposición de los usuarios una serie de bicicletas para ser utilizadas temporalmente como medio de transporte. Normalmente son administrados por las autoridadeso por empresas privadas concesionadas y permiten recoger una bicicleta y devolverla en un punto diferente, de manera que el usuario solo necesite tener la bicicleta en su posesión durante el desplazamiento.

Un experto me comentaba de las dificultades, los altos costes y complejos esquemas tecnológicos y financieros que implica montar un sistema de este tipo; de entrada las bicis tienen que ser lo suficientemente robustas para resistir cualquier tipo de vándalo y lo suficientemente diferenciadas para que no se roben las piezas, proveyéndolas de partes especiales que no le sirvan a ningún otro tipo de bicicleta, aún con esto que las hace más caras, el precio de las bicis es la parte menos costosa del sistema, los sofisticados aparcaderos en donde se aseguran las bicis y los sistemas de automatización de última generación que ponen en juego, entre otras cosas tecnologías de punta, sensores de proximidad, GPS’s, kioscos con sistemas automatizados, manejo de cuentas con tarjetas de crédito y demás, llegan a constituir las 2 terceras partes de la inversión inicial.

Se estima que un sistema de 200 a 300 bicicletas requiere de una inversión inicial de 9 millones y su operación mensual incluyendo reposición, administración y mantenimiento, se acerca al millón de pesos.

Ya son decenas de ciudades en todo el mundo las que han venido implementando estos sistemas. Con 2250 estaciones, 66,000 bicicletas y330,000 viajes diarios, Hangzhou en China, una ciudad de 7 millones de habitantes, es por mucho el sistema de bicis compartidas más grande y exitoso del mundo, perfectamente articulado con el sistema de transporte público te permite tomar una bici de estas y viajar hasta por 90 minutos con el mismo pago del boleto del bus o metro. Es tal su éxito que la compañía planea expandir el sistema a 175,000 bicis para el 2020. En segundo lugar está París con 20,000 bicis y 1,200 estaciones operadas por Véliby, aquí en América, Nueva York con 9,000 bicis operadas por CityBike y Ciudad de México con 4,000 bicis y265 estaciones operadas por Ecobici.

Todavía más cerca de nosotros, en la zona conurbada del Rincón sabemos que no existe sistema alguno de bicis compartidas, sin embargo, proporcionalmente, el número de viajes que se hacen en bicicleta supera las cifras de Hangzhou. Con una población 70 veces menor, cuenta con cerca de 14,000 bicicletas y se hacen unos 50,000 viajes diarios!

Desde luego que simpatizo con estos sistemas y me gustaría verlos operando en todas nuestras ciudades, sin embargo, del análisis de estas cifras puede uno llegar a interesantes conclusiones: La parte más grande del costo, prácticamente todo, tiene que ver con el asunto de la compra, la logística, el control, el mantenimiento y la operación de las bicis para que no se las roben. Lo que permite que en los Pueblos del Rincón se hagan tantos viajes en bicicleta, es que viajan con su propia bici entre la casa y el trabajo y en ambas partes la bici está bien resguardada. Con un poco de imaginación y buena voluntad podemos dejar que cada quien tenga su o sus bicis y con recursos municipales, con apoyo de la iniciativa privada o como negocio y acondicionar bici-estacionamientos baratos o gratuitos dentro de toda la ciudad, cerca de los paraderos de autobuses y espaciándolos no más de 400 metros entre ellos, eliminando el altísimo costo de los sistemas de bicis compartidas al garantizar la seguridad de las bicis. Al encargarse cada quien de su bicicleta el costo se reduce a mantener los bici-estacionamientos.  Si adicionalmente implementamos espacios exclusivos para las bicis en cada calle, estaremos incentivando su uso en la ciudad con todos sus efectos benéficos a la salud y a la disminución del ruido, del calentamiento del planeta y la contaminación. De hacerlo así estaremos, como dice Herbert George Wells, renovando nuestra esperanza en el futuro de nuestras ciudades y de la raza humana.

* Presidente del Iplaneg.

Ver video del sisema en Hangzhou:http://vimeo.com/24241296

javier.hinojosa@me.com