Los niños de Guanajuato


“Houston... Tenemos un

problema.”

Jack Swigert, astronauta de la

fallida misión, Apollo 13.

Hace algunos años fuimos invitados mi señora y yo a una fiesta de graduación en la comunidad de La Estación en San Francisco del Rincón, llegando nos enteramos que se trataba de una graduación de alumnos que apenas terminaban la primaria, y lo más sorprendente era que para varios de ellos, éste era su último año escolar!

Esto nos hizo ver la poca cultura que existe por la educación en muchas colonias y comunidades marginadas del Estado, donde muchos jovencitos abandonan la escuela porque prefieren trabajar, o porque sus padres no quisieron que siguieran estudiando, otros debido a las condiciones económicas de la familia, o a los malos maestros que tuvieron en primaria y sus dificultades para entender las matemáticas o a una educación que no responde a sus necesidades y aspiraciones, o simplemente porque no quieren hacer nada. La realidad es que para el 2010 prácticamente la mitad de la población de 15 años o más se encontraba en rezago educativo lo que en números redondos significa que en Guanajuato tenemos 300 mil analfabetas, 600 mil niños sin terminar la primaria y cerca de un millón de jóvenes que no han terminado la secundaria.

El asunto no es simplemente escolar, se trata de un problema bastante complejo y a la vez dolorosamente real. ¿En dónde empieza este ciclo perverso? No lo sé con exactitud, en mi época los jóvenes precoces empezaban a contar sus audaces aventuras íntimas con chicas ya entrados en años, las escenas eróticas en la tele y el cine se limitaban a uno o dos besos en la boca, cosa que bastaba para clasificarlas para adolescentes y adultos, la televisión abierta, que era la única existente, se basaba en series y comerciales inocentes y telenovelas más románticas que eróticas, los desnudos eran impensables, el alcohol y el tabaco lo probábamos hasta la Universidad y las drogas no circulaban como ahora. En casa la autoridad paterna e ir a la escuela y hacer las tareas no eran cosas que se cuestionaran.

En una sola generación con una velocidad de vértigo las cosas han venido cambiando, mucha de esa autoridad familiar se desmoronó y pasamos de ser hijos sumisos a nuestros padres autoritarios a padres sometidos por nuestros hijos tiranos, cine, tele, revistas, anuncios, impresos e Internet han ido subiendo de color en una escalada progresiva e implacable hasta llegar a los excesos de abierta pornografía que impera hoy en día, sin que haya ido de la mano una educación eficaz sobre sexualidad responsable.

Pasamos de ser un país por donde las drogas sólo iban de paso, a uno en el que se quedan para el consumo interno, lo mismo las “suaves” que las “duras” comenzando por los niños y los jóvenes en un negocio multimillonario en donde traficantes y autoridades conviven en amigable y fructífero concubinato, esto sin menoscabo de la creciente adicción a la inhalación de solventes en zonas zapateras.

Como resultado lógico de todo este desorden, lo que antes sucedía de manera esporádica en la juventud ahora sucede de manera alarmantemente regular entre los niños y las niñas de primaria y secundaria, siendo común encontrar niñas de 12 a 14 años que ya tienen relaciones y entre quienes se multiplican los embarazos no deseados. Embarazos que agravan las penurias económicas de la familia y derivan en bebés mal atendidos dejados al cuidado de parientes que sin interés ni preparación continúan con el ciclo perverso de incorporar a la sociedad niños que siguen el patrón de baja autoestima, pésima nutrición, mínima educación, con problemas de lenguaje y de aprendizaje, condenados a repetir la vida de sus jóvenes padres y a su vez ser presa fácil de sus mismos errores… o de los Zetas.

Si como propone Don Beck, volteando a ver qué están haciendo ahora nuestros niños, veremos lo que será Guanajuato en 20 años, el panorama en las zonas marginadas es desolador. Si consideramos que la parte más abultada del componente del crecimiento demográfico lo aportan estas zonas, veremos que son miles y miles de niños los que no sólo no podrán incorporarse satisfactoriamente al progreso y prosperidad que se está dando en nuestro estado, sino que algunos de estos niños podrán fácilmente convertirse mañana en verdugos nuestros o de nuestros hijos.

Sé que desde la sociedad y el gobierno se están haciendo muchas cosas para dar solución a este crítico y fundamental problema, sé también que no es suficiente, desde aquí invito a mis amables lectores a que me envíen sus propuestas para canalizarlas a través del Iplaneg.

Como los Alcohólicos Anónimos podemos empezar por aceptar que tenemos un serio problema cuya gravedad es tal que a todos nos concierne y que debemos entender que en nuestro tránsito hacia una sociedad próspera y  pareja existe una emergencia que reviste una urgencia similar a la que tuvieron los astronautas del Apolo 13, para de ahí derivar acciones que permitan llevar a buen puerto nuestra misión, partiendo de esta triste realidad: 

Guanajuato…tenemos un problema.

Presidente del Iplaneg

javier.hinojosa@me.com