Esta economía mata

“Ruego al Señor que nos regale más

 políticos a quienes les duela de verdad

la sociedad, el pueblo y la vida de los

 pobres”

Papa Francisco.

La semana pasada, regresé después de más de 40 años a mi Alma Mater, la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México,en esta ocasión para recibir una mención honorífica de la que fui acreedor en la edición 2014 del “Premio IBERO Compromiso Social Ex alumnos”. Me sorprendió la cantidad y calidad de las actividades filantrópicas que han venido desarrollando tantos ex alumnos y particularmente el calibre de las correspondientes a los tres primeros lugares, notables impulsores de proyectos tan diversos como eficaces en actividades de apoyo en comunidades indígenas, mejora de diseños de artesanía textil y promotoría legal para la protección ambiental, que hacían palidecer los modestos esfuerzos que venimos haciendo mi señora y un servidor desde hace varios años por niños y mujeres marginados en los Pueblos del Rincón, razón de ser del reconocimiento.

Entre los conmovedores discursos pronunciados en la Magna Ceremonia, llamó muchísimo mi atención la mención que hizo el rector a la enérgica y contundente frase del Papa Francisco en su reciente Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio: “Esta economía mata”… Anoté la frase y me di a la tarea de leer el documento, sobre todo los párrafos 52 al 60 relativos a la economía de la exclusión en donde los excluidos no son ya “explotados” sino desechos, “sobrantes”, la nueva idolatría del dinero que nos gobierna en lugar de servirnos y a la inequidad que genera violencia. *Texto sin desperdicio que en un lenguaje claro y sencillo pone al desnudo los errores y contradicciones del liberal sistema económico que padecemos y que bajo la rectoría funesta de la especulación y las fuerzas del mercado nos ha llevado a las pavorosas desigualdades que vivimos y contemplamos hoy en día con la mayor naturalidad, en donde las 80 personas más ricas del planeta poseen la misma riqueza que los 3 mil 500 millones de pobres que conforman la mitad de la población del mundo! **

Todos jugamos un papel dentro de este siniestro juego económico, todos cargamos con algo de responsabilidad, empresarios y políticos formamos parte y somos causa de este desorden económico. Desde luego los grandes capitales y gobiernos cargan con una responsabilidad mucho mayor.

En el mismo documento el Papa nos dice: “¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación y es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común”.

La manera de frenar esta espiral de desigualdad sería precisamente a través de la elección de “políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo y la vida de los pobres”. Desafortunadamente existe un añejo y anquilosado contubernio entre los grandes capitales y el poder político en el que estos últimos ponen sus propios intereses y los intereses de aquellos por encima de la búsqueda del bien común. Candidatos surgidos de la selección de la reducida lista de sus miembros, como premio al trabajo en el partido, cargados de compromisos y muchos de ellos con serias limitaciones de talento y honorabilidad que poco harán para revertir esta sombría tendencia.

Poderosos capitalistas norteamericanos, acostumbrados como están a mantener un sistema que les ha sido sumamente favorable aunque nos lleve al precipicio,  ya están poniendo el grito en el cielo tachando al Papa de marxista y socialista. Previendo esta reacción el Papa Francisco ha escrito en el documento un mensaje que va para todos:

“Si alguien se siente ofendido por mis palabras, le digo que las expreso con afecto y con la mejor de las intenciones, lejos de cualquier interés personal o ideología política. Mi palabra no es la de un enemigo ni la de un opositor. Sólo me interesa procurar que aquellos que están esclavizados por una mentalidad individualista, indiferente y egoísta, puedan liberarse de esas cadenas indignas y alcancen un estilo de vida y de pensamiento más humano, más noble, más fecundo, que dignifique su paso por esta tierra”.

Este exhorto que es una reflexión poderosa y oportuna para cambiar un rumbo que solo augura más desigualdad, desorden y violencia va dirigido a todos por igual. Siguiendo el ejemplo de la Ibero que exalta y premia el compromiso social, nuestra responsabilidad social debe pasar de ser una actividad tibia y esporádica, a un compromiso fuerte y decidido con nuestro prójimo más cercano, el trato a nuestros trabajadores, nuestra relación con las comunidades marginadas, la redistribución de la riqueza a través de esquemas fiscales más justos, el respeto y cuidado al medio ambiente, la selección y elección de personas honorables, austeras, preparadas y talentosas para manejar los recursos públicos, la conformación de ciudades sustentables e incluyentes y la atención a los pobres entre una gran variedad de oportunidades, son tareas de todos que ya no pueden esperar si queremos como dice el pontífice, revertir los efectos de esta economía que mata.

Presidente del Iplaneg

javier.hinojosa@me.com

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**Texto completo de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del papa Francisco: * La amenaza del 1% másrico. http://www.proceso.com.mx/?p=393963

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