La ciudad de uno

“México vive obsesionado con

todo lo que pudo ser y no fue”.

Denise Dresser, politóloga

mexicana

Un buen amigo me hizo la semana pasada en torno al artículo Copenhaguenizar los siguientes comentarios:

Estimado Javier:

No sabría decirte cuál ha sido tu mejor artículo pues todos son buenos, pero este es superior por su proyección.

De niño fui a la escuela y a todas partes en bicicleta en León y muchos otros compañeros igualmente no usábamos más que la bicicleta, claro el pueblo medía una décima parte de lo que es ahora. Entonces nuestra querida ciudad merecía el hoy honroso nombre de Pueblo bicicletero, dígase lo mismo de San Pancho.

Pero ¿sabes qué mi querido amigo?  Teniendo tu estimada persona un altísimo potencial para transformar el estado, ahora más con tu responsabilidad en el IPLANEG, corres el riego de ser un excéntrico con buena ideas, que en tu presencia dicen cosas buenas de ti y te felicitan, pero que a tus espaldas pases por un idealista cuyas propuestas son comentadas pero no impactan todo lo que debería ser.

¿Qué falta? 

¿Quien le habla al oído a las autoridades que deciden las obras y gastan el presupuesto?

¿Quiénes son las personas que a fin de cuentas mueven los hilos y sus propuestas son casi siempre las ganadoras?  La respuesta es fácil: Los que se ven favorecidos en sus intereses económicos y políticos, los aspirantes a presidentes municipales, gobernadores, diputados y senadores, los ricos del pueblo, los dueños de los grandes terrenos dentro de la ciudad, los constructores, los colegios de arquitectos e ingenieros etc.

Es necesario que tus buenas nuevas, tu evangelio de la planeación y los proyectos PROBADOS en el mundo y deseables para el Estado, sean predicados también a esos actores que toman las decisiones y por otra parte sean estimuladas y aplaudidas las acciones por pequeñas que sean, que constituyen el embrión de la copenhaguenización.

¿Se puede ver en el horizonte algo que apunte a soluciones como las que planteas?

¿Se están construyendo ciclovías en las calles que vayan conformando una red que cubra toda la ciudad como lo propones?

¿Ya está en camino la construcción de estacionamientos más amplios y seguros para las bicicletas en los paraderos de la Oruga?

¿Qué está faltando?

Me da desesperación que tus propuestas sean muy bien recibidas pero poco aplicadas.

Te abrazo con la esperanza de que quede una huella imborrable de tu paso por el IPLANEG.

Les confieso que estos comentarios han calado hondo en mi ánimo porque no es ni la primera vez ni la primera persona que me lo dice, mi señora me cuestiona a menudo que el tiempo y esfuerzo que le robo a la familia y al trabajo de manera gratuita, se traduzca en cambios tibios y aislados que poco se aprecian en las calles y en las obras: con la honrosa excepción del SIT en León que ha logrado ser un referente nacional, el transporte público en el resto de nuestras ciudades sigue siendo el mismo, caro, ineficiente y de mala calidad de toda la vida, la implementación de banquetas anchas y ciclovías es lenta y esporádica, las banquetas en su mayoría siguen igual de minúsculas y accidentadas, las ciclovías, los parques y los espacios públicos siguen escaseando, la apuesta a la movilidad sigue siendo hoy más que nunca orientada al automóvil y los peatones y ciclistas siguen siendo atropellados como moscas en las calles y avenidas sin que a nadie le quite el sueño. Ya están encima las nuevas elecciones y nos aprestamos para ser testigos una vez más del derroche electorero, del reciclaje de políticos y reacomodo de los miembros de los partidos en la nómina gubernamental, con una agenda seguramente ajena a los temas fundamentales para la construcción planeada y ordenada de nuestras ciudades.

Parafraseando el título del libro “El país de uno” de Denise Dresser de reciente publicación e imprescindible lectura, yo los invitaría que compartiéramos juntos la responsabilidad de construir “La ciudad de uno” una responsabilidad que no es sólo de las autoridades, ni sólo del Iplaneg, ni sólo de los ciudadanos de a pie.  Construir “la ciudad de uno” es responsabilidad de todos y a todos nos debe calar hondo en nuestro ánimo el saber cómo debe ser nuestra ciudad y ver que siga siendo la misma.

javier.hinojosa@me.com