Sistema de Movilidad Interurbana

“Lo que París ha hecho correctamente es lograr que sea horrible moverse en coche y tremendamente fácil moverse en transporte público o en bicicleta..”

Serge Schmemann, periodista


Hará cosa de 15 años que, movido por mis anhelos de participación ciudadana, formé parte del Consejo de Desarrollo Regional CODEREG correspondiente a la región III que abarcaba la mayor parte del corredor industrial. Varios temas se trataron en aquella época en las frecuentes reuniones que teníamos y a las que yo asistía muy motivado y  puntual, sintiendo que mi participación podría eventualmente influir en mejoras que dieran a la región y al estado proyección y funcionalidad.

Siempre me llamó la atención la forma tardada, ineficiente y costosa de moverse en transporte público de un lado a otro del corredor industrial, teniendo que ir de terminal en terminal ubicadas en los centros de las ciudades. El sueño de un tren interurbano ya se alentaba desde entonces y, desde entonces los números se negaban a justificar la gigantesca inversión, quedando el proyecto retomado y olvidado de sexenio en sexenio. Mientras tanto y en todo este tiempo la apuesta a la movilidad de las personas se centró en el auto como método preferencial y prácticamente único de moverse a lo largo del corredor restándole competitividad y funcionalidad al estado.

Una iniciativa que promoví con bastante entusiasmo fue la de poner en marcha, en lo que se resolvía el asunto del tren, un sistema alternativo de autobuses que se movieran por la carretera 45 con estaciones a pié del camino, de manera que se hiciera el recorrido de extremo a extremo del corredor sin tener que entrar a los centros de las ciudades, conectando estas estaciones con los  sistemas urbanos de cada una de ellas, de manera que la ruta principal pudiera recorrerse de manera expedita sin el fastidio y la pérdida de tiempo que implica entrar y salir a ciudades que no son nuestro destino.

Las estaciones importantes a pié de carretera, aquellas que servirían para conectar la ruta con las principales ciudades del corredor, el puerto interior o el aeropuerto, contarían con locales comerciales y tiendas de conveniencia, cajones de estacionamiento para aquellos que quisieran dejar su auto y tomar el autobús,  andenes para transbordar y conectar con las redes de servicio urbano, estación de taxis y espacios seguros para dejar las bicicletas. Estos paraderos se irían convirtiendo paulatinamente en verdaderos centros comerciales con una actividad económica vibrante y suficiente para atraer inversionistas que podrían invertir en la instalación de esas estaciones sobre los ingresos que se generarían por la renta y el cobro de servicios.

Las estaciones secundarias, aquellas que conectarían con los parques industriales, las grandes empresas o puntos de interés comercial o turístico,  serían de menor tamaño pero con similares servicios generando también  actividad económica.

Se contemplaba también la impresión de mapas de rutas para que por igual trabajadores, estudiantes, empleados, viajeros y turistas pudieran de manera clara y sencilla, ubicar tarifas y estaciones y moverse sin dificultad de un lado a otro del dinámico corredor.

Todo estuvo perfecto hasta que se turnó el documento con la propuesta para su validación a un funcionario quien de un plumazo y sin el debido sustento, decretó sin más que el proyecto no era viable! Esto definitivamente lastimó mis anhelos de participación ciudadana y me confirmó la frivolidad y la falta de seriedad con que algunas autoridades toman propuestas como esta, surgidas de la sociedad que se han realizado a conciencia y que de llevarse a cabo traerían grandes beneficios.

La buena noticia es que ahora, 15 años después y bajo el nombre de Sistema de Movilidad, SIMOV, se retoma el tema dándole un nuevo y vigoroso impulso, iniciando con los ahora familiares autobuses que ya surcan el Ecobulevar entre los pueblos del rincón y la ciudad de Léon, con la determinación de implementarlo en varias etapas a todo lo largo del corredor industrial para que los guanajuatenses puedan moverse de manera cómoda y expedita desde Jalpa pueblo mágico hasta Celaya sin necesidad de subirse a un automóvil.

Dos importantes lecciones se derivan de este evento,  la primera es que, no importa cual sea el problema hay que plantear soluciones prácticas  al alcance de nuestros bolsillos sin  obsesionarnos con costosas soluciones que solo dejan al estado endeudado y el problema latente durante muchos años al entramparnos, como en el caso que nos ocupa, en las vicisitudes financieras del proyecto y la segunda, que bien manejada la comunicación y consulta entre sociedad y gobierno se amplía enormemente el abanico de posibilidades de solución a los retos que plantea el ejercicio del gobierno con los puntos de vista de los muchos ciudadanos talentosos, que de manera desinteresada pueden enriquecer y afinar las decisiones y plantear soluciones alternativas, creativas y de bajo costo que redundarán en el corto plazo en la mejora de la calidad de vida de todos.

A la luz de esta experiencia, invito a mis amables lectores a interesarse más en el quehacer del Estado y a no flaquear en sus intentos por hacer de Guanajuato un mejor lugar para todos.

javier.hinojosa@me.com

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