De Parques lineales y Megapuentes

“Brasil cambiará cuando sus ciudades cambien”.

Jaime Lerner.

Con diferencia de un par de meses se iniciaron en la ciudad de León dos grandes obras que resultan tan emblemáticas como antagónicas: hace unos días gobernador y alcaldesa arrancaron las obras de lo que será el Parque Lineal La Sardaneta en un canal de cuatro y medio kilómetros que fue construido en los años 50 para la protección de las inundaciones de la ciudad y para incrementar la alimentación de agua a la presa del Palote. En torno a este canal se construyó el Zoológico de León y fueron creciendo de manera desordenada unas 20 colonias donde viven unos 40 mil leoneses mayoritariamente marginados con índices de violencia 10 veces superiores a los que se dan por ejemplo en las Joyas.

Con poco más de 200 millones de pesos y desempolvando uno de los muchos proyectos de rescate de ríos en la ciudad desarrollados por el IMPLAN León, se transformará este canal actualmente abandonado, contaminado y peligroso en un gran parque con bancas, andadores, ciclovía, gimnasios, trenecito, juegos infantiles, canchas deportivas, espacios de convivencia, área de deporte extremo, 40 muros para que los jóvenes viertan en ellos toda su pasión graffitera y 20 puentes que integrarán mejor las colonias a ambos lados del canal, todo esto para deleite y recreo de miles de familias que no tienen más espacio que la calle para distraerse.

Con anterioridad se había dado el banderazo para otra obra espectacular: el Distribuidor Vial Benito Juárez, este con una inversión histórica del gobierno federal a León de 700 millones de pesos que se utilizarán para la construcción de puentes y accesos para que unos 50 mil automovilistas que transitan por esta zona puedan circular de manera más ágil antes de detenerse en los cruceros semaforizados que se encuentran un poco más adelante, cientos de millones de pesos vertidos en toneladas de concreto armado para construir vialidades que segregan y dividen a la ciudad en zonas que apartan a los que tienen de los que no, y que terminan siendo una raya en el agua en el espejismo de pretender que la avalancha incontenible de autos “ahora sí” va a fluir sin tropiezos.

No deja de sorprendernos la facilidad y esplendidez con la que se otorgan recursos fabulosos para estas monumentales obras viales, sólo de pensar que con lo que se construye un puente de estos se pueden mejorar miles de escuelas, apoyar el transporte público, crear ciclovías, centros comunitarios en las colonias marginadas, centros para el manejo ordenado de la basura y tantas otras obras que deberían estar en el vértice de las prioridades de la agenda pública. O simplemente construir otros tres parques y medio como La Sardaneta que beneficiarían a otros 140 mil leoneses de los 500 mil que viven en pobreza con un impacto favorable e indispensable para aminorar los problemas de inseguridad, rezago, promiscuidad, alcoholismo, drogadicción, desnutrición, salud y educación que nos rebasan a todos y enconan una problemática social y ambiental que se agravan amenazadoramente día con día.

Para quienes como consejeros ciudadanos del Iplaneg hemos venido pugnando por que se hagan obras como la del Parque Lineal La Sardaneta, orientadas a humanizar las ciudades, a restaurar el magullado tejido social, a pensar en las personas antes que en los automóviles, el anuncio de una obra como esta nos llena de optimismo y nos alienta a seguir promoviendo una visión de ciudades más humanas compartidas en espacios públicos comunes en los que todos por igual se mezclan y conviven. Obras como esta reivindican nuestra fe en que sociedad y gobierno pueden romper la inercia de los perversos paradigmas urbanos del siglo 20 e ir de la mano en la construcción de un nuevo urbanismo sustentable centrado en las personas.

A la hora de hacer ciudad tenemos que tener muy presentes los  sencillos ingredientes de la fórmula para construir Ciudades Humanas y felices: Vivir cerca… crecer dentro de la ciudad… manejar menos… alojar a los autos en los estacionamientos… crear espacios públicos y parques lineales… peatonalizar los centros históricos… ampliar las banquetas… privilegiar a las bicis y al transporte público… acotar al automóvil, para que parafraseando a Lerner comprendamos que Guanajuato cambiará cuando cambiemos sus ciudades.

* Presidente del Iplaneg