El PAN y el PRI en tiempos de mi padre

A la memoria de mi padre, Juan José

Hinojosa Hinojosa, luchador incansable

por la democracia en México.

En Enero de 1940 siendo mi padre muy joven tuvo la fortuna de conocer a Don Manuel Gómez Morín en Monterrey, ese encuentro lo marcó para toda su vida, una vida en la que la política jugaría un papel preponderante que lo llevaría cuatro veces a ser diputado federal, a pronunciar elocuentes discursos y a escribir innumerables artículos en los principales diarios y revistas políticas del país.

Recuerdo que, de tanto escucharlo, mi vocabulario infantil contenía palabras poco comunes para un niño como: “democracia”, “urna”, “corrupción”, “nepotismo”, “fraude electoral”, “prepotencia”, “cargada”, “dedazo”, “servilismo” y algún verbo raro que no entendía del todo como “cooptar”.

Recuerdo también cómo de pequeño, vecinos y compañeros de escuela se burlaban de nosotros por apoyar a un partido de ilusos que no tenía la menor posibilidad de triunfar contra la poderosísima aplanadora del PRI - Gobierno en el poder, que derrochaba a manos llenas y sin restricción alguna el dinero de los contribuyentes en campañas vergonzosas sin más propósito que glorificar al “ungido” en turno, quien de la noche a la mañana pasaba de ser un oscuro y mediocre burócrata al servicio del presidente todopoderoso, al superhombre infalible a quien la prensa y los medios cómplices, comprados o callados con dinero o con plomo lo transformaban como por arte de magia en el dios sexenal.

Recuerdo su ácida crítica a la forma como, a través de la corrupción institucionalizada tomaban el presupuesto como botín para enriquecerse y enriquecer sin medida a familiares, amigos o compadres, todos miembros de la gran familia revolucionaria, todos sirviéndose sin pudor y con la cuchara grande de las arcas de la nación. Recuerdo su censura al populismo electorero desmedido, a las grandes manifestaciones de apoyo irrestricto al presidente, a la colosal reproducción de una burocracia petulante e ineficiente, a los grandes negocios y las obscenas fortunas amasadas sin disimulo al amparo del poder, así como a las concesiones excesivas a los sindicatos cuyos efectos aún padecemos, todo con el único fin de garantizar la sumisión y el voto para perpetuarse en el lucrativo sistema.

En una época en la que la oposición era sistemáticamente acallada, mi padre fue implacable en la crítica a los déficits recurrentes que se pagaban con los gruesos préstamos que se multiplicaban gracias a la generosidad de los bancos internacionales… y el aval de la nación y el petróleo, dinero que se evaporaba rápidamente, en el gasto corriente, en las incontables y fallidas ocurrencias sexenales, en los “rescates” de empresas y las campañas ostentosas, anquilosando una cultura de corrupción y dejando una estela de empobrecimiento, inflación y dependencia que aún pesa sobre nuestras espaldas.

Mi padre tuvo la oportunidad de vivir para ver cómo el PAN ganaba la presidencia, sin embargo nunca lo convenció el candidato quien llegó con la promesa de sacar al PRI de los Pinos y con él lustros de malas prácticas y en su lugar sólo surgió un nuevo PAN, contaminado con esas mismas malas prácticas, muy lejos del PAN que el soñó y por el cual luchó. Ya no le tocó ver el reciente regreso, de ese mismo PRI ahora más sofisticado y refinado, pero con la misma cultura, ahora más difícil de contener con una oposición debilitada y disminuida.

Ahora que se conmemora el día del padre no puedo sino recordarlo con admiración convencido de que mientras no cambiemos nuestro papel de pueblo sometido a pueblo patrón, seguiremos siendo simples espectadores del saqueo de nuestra Patria y compartir con mis amables lectores la memoria de un hombre que creyó en la democracia como el poder que dimana del pueblo y que vivió con congruencia en la oposición hasta el último día de su vida, luchando sin más armas que su testimonio, su pluma y su palabra por erradicar la podredumbre que carcome las entrañas de nuestro país para legarnos un México más limpio, más honesto, más próspero y democrático.

javier.hinojosa@me.com