“Copenhaguenizar”

“Hace 40 años Copenhague estaba tan

atestada de autos como cualquier otra

 ciudad, pero ahora el 41% de la población

que va al trabajo o a la escuela lo hace en

bicicleta y el 55% de sus habitantes utilizan

su bicicleta diariamente por toda el área

 metropolitana.

Copenhaguenizar es posible en cualquier

 lugar.”

Copenhagenize.com

Lo primero que le sugiero a mis amables lectores es empezar a perderle el miedo al vocablo “Copenhaguenizar”, entrarle con cautela pero con determinación, separándolo en sílabas primero Co-pe-nha-gue-ni-zar, pronunciándolo despacito y conforme se vayan sintiendo más cómodos, pueden irse aventurando a repetirlo varias veces sin equivocarse, cada vez más rápido hasta que algunos probablemente logren pronunciar sin error el siguiente trabalenguas, más complicado de realizar que de decir:  “Guanajuato no está copenhaguenizado, está automovilizado, hay que copenhaguenizarlo, el que lo copenhaguenice será un buen copenhaguenizador”.

Copenhagenize.com es un portal que se encuentra en la red desde el año 2007 destacando la vida ciclista en la ciudad y marcando la pauta de lo que es el urbanismo ciclista para las ciudades modernas, llama la atención un contador en tiempo real que mide la distancia recorrida en bicicleta por los ciclistas urbanos en la ciudad y que promedia 1.2 millones de kilómetros al terminar cada día. Este verbo de difícil pronunciación invita a imitar las buenas prácticas de la ciudad más bicicletera del planeta.

Siendo éste uno de los países más ricos de la Unión Europea en términos de ingreso per cápita, sorprende cómo se han apropiado de la vía pública, marcándola, apartándola, pintándola, invadiéndola, dejando en segundo o tercer término a su majestad el automóvil y, en concierto con autoridades, planeadores, ingenieros de tránsito, ciudadanos e incluso automovilistas, han ido haciendo del transporte en bicicleta una cultura que marca la vida en la ciudad. Un bellísimo video musical cuya liga les dejo al final de este artículo, muestra un día de la vida en la ciudad, se ve cómo con sol, lluvia, viento o nieve, hombres, mujeres y niños de todas clases y edades circulan por los generosos espacios ganados a las vialidades en bicis de las formas más diversas, bicis individuales, en tándem, con cajones para los niños o carreolas cubiertas para los bebés, con canastos frente al manubrio para el mandado y los enseres y sillas porta-niños sobre la rueda trasera, se ven amantes que se encuentran y se besan, parejas que se toman de la mano, (en Copenhague se habla incluso de mujeres con contracciones de parto que llegan a los hospitales pedaleando), todos ellos mezclándose en las calles en una suave, dinámica e interminable sinfonía de ciclistas en movimiento.

Con una apuesta complementaria por el transporte público, una creciente aceptación de los autos eléctricos y un paisaje de generadores eólicos, Copenhague es hoy en día la ciudad más verde del orbe y esperan en un futuro no muy lejano ser la primera ciudad libre de emisiones de CO2.

Siendo ciudades similares en población, los 90 kilómetros de ciclovías dispersas e inconexas de la ciudad de León palidecen contra la red de mil kilómetros que cubre el gran Copenhague, sin embargo a la hora de planear el urbanismo orientado al ciclista no basta con medir kilómetros de ciclovías, para Copenhaguenizar en serio hay que seguir una serie de lineamientos elementales que aquí no cumplimos:

1.- Las ciclovías deben conformar una red que cubra toda la ciudad de tal forma que le permita a los ciclistas viajar con seguridad desde y hasta cualquier punto de la misma, de manera que no haya calle, avenida o bulevar importante que no cuente con su ciclovía perfectamente delimitada.

2.- Donde todavía no existe una cultura de cuidado y respeto a los ciclistas como sucede en Guanajuato, es necesario proveer las ciclovías con boyas o guarniciones y señalizaciones apropiadas para garantizarles su integridad en la selva de automóviles. (“Los autos matan” reza un conocido cartel).

3.- El municipio debe proveer espacios seguros para aparcar las bicis, de preferencia cercanos o en las mismas estaciones de transporte público.

4.- Las intersecciones son puntos de peligro, deben demarcarse y señalizarse adecuadamente y contar con semáforos que den lugar al paso de los ciclistas.

5.- Complementariamente es necesario montar campañas intensivas en los medios que nos vayan educando dentro una cultura de respeto y simpatía por los ciclistas.

El ejemplo de Copenhague nos muestra que no se trata de una idea vaga o ilusoria de urbanistas o planeadores fantasiosos o idealistas, es el testimonio vivo y actual de un urbanismo orientado al ciclismo que enriquece la calidad de vida, regenera el tejido social, reduce las cuantiosas como inútiles inversiones en puentes, distribuidores viales, segundos pisos y súper bulevares, aminora la contaminación, disminuye los congestionamientos y mejora la salud y la condición física de sus habitantes.

Es tiempo de recuperar esa bella, antigua y arraigada tradición de ciclismo urbano en el estado perdida gracias a la obstinada e implacable labor de nuestras autoridades y urbanistas que le siguen apostando con todo a la movilidad en automóvil. Es tiempo de copenhaguenizar a Guanajuato y como los daneses, reiniciar un nuevo romance entre nuestras ciudades y las bicicletas.

Video Copenhagen – CityofCyclists: https://vimeo.com/4208874

Portal: www.copenhagenize.com

javier.hinojosa@me.com