Ciudades disfuncionales

“El progreso tecnológico sólo nos

 ha proporcionado medios más

eficientes para ir hacia atrás”

Aldous  Huxley

No dejan de sorprendernos los avances tecnológicos, todos los días aparecen nuevas invenciones que nos maravillan y despiertan nuestro interés. En tan solo 100 años los aviones han pasado de ser frágiles, pequeños y lentos a grandes, veloces y eficientes aparatos que han hecho del planeta un lugar más pequeño, la medicina ha avanzado sorprendentemente al grado de que hoy en día los implantes de órganos son cosa corriente y, junto con los científicos de robótica se han desarrollado prótesis inteligentes que permiten a personas sin piernas o brazos el milagro de caminar y usar miembros artificiales, los trenes en Europa y Asia recorren grandes distancias a colosales velocidades transportando miles de personas cómoda, económica y eficientemente (En América pareciera que hubiera un boicot a este magnífico y sustentable medio de transporte)

Quizá nada como Internet que, junto con la acelerada evolución de los procesadores miniaturizados y de increíble capacidad y los ingeniosos programas que los acompañan, nos permiten hacer con nuestros artefactos digitales cosas impensables hace apenas unos años en prácticamente todas las áreas y, aunque estamos pagando un alto costo con la pérdida de nuestra privacidad, ha democratizado y revolucionado de manera ilimitada las posibilidades de difusión del arte, la ciencia y el conocimiento.

Lo mismo ha sucedido con prácticamente todo: autos, televisores, aparatos de sonido, elevadores, celulares, enseres domésticos, ropa y calzado, correo, transporte de carga, maquinaria para todos los tipos y usos, el comercio, y la banca, todo evoluciona, todo mejora y se vuelve más funcional.

Es de preguntarse porqué el lugar que todos compartimos, donde nos movemos, crecemos, estudiamos, trabajamos, sudamos, nos divertimos, nos casamos y hacemos familia, vivimos y morimos, ese gran organismo viviente que es la ciudad y que tiene que ver con todos, no ha compartido y no se ha montado en esta imparable ola de evolución tecnológica y, en lugar de ser limpio, funcional, eficiente, sustentable y seguro, son espacios enfermos, sedentarios, inseguros, dispersos, distantes y desmembrados, casi paralizados con sus arterias severamente congestionadas con autos, con abultados tumores de basura y con sus ríos contaminados con desechos.

¿Cómo nos podemos explicar que, funcionalidades tan elementales como contar con espacios donde caminar y estar, sistemas para transportarnos o qué hacer con la basura, se cubran con los escasos espacios públicos, las banquetas milimétricas y accidentadas que nos caracterizan, el transporte urbano deficiente que padecemos y los sistemas arcaicos de recolección y manejo de residuos sólidos que prevalecen?

La ciudad debe verse como un máquina bien ajustada y aceitada cuyo diseño debiera estar orientado a que cada cosa esté en su lugar y todo funcione a la perfección para cubrir su objetivo fundamental: calidad de vida y satisfacción total de sus habitantes, algo muy apartado de la realidad.

Pocas cosas pueden trascender dejando una huella indeleble para la posteridad y en el corto plazo tener un gran efecto multiplicador y democratizador como lo es mejorar la ciudad en intervenciones acertadas, en donde si algo funciona bien el beneficio es para todos y cada uno de sus miles de habitantes.

Existen en el mundo especialistas con probada experiencia y reputación que manejan tecnología de punta para mejorar y enriquecer las ciudades y que han hecho intervenciones exitosas en diversos lugares:

En el tema de Espacios Públicos contamos con el legendario danés Jan Gehl con su despacho Gehl Architects y en Nueva York con Project for Public Spaces, PPS.

En cuestiones de diseño de vialidades nadie como la National Association of City Transportation Officials (NACTO) con toda la experiencia derivada de las intervenciones creativas y exitosas en Nueva York y en espacios compartidos y glorietas eficientes que evitan la selva de semáforos que caracterizan de nuestras ciudades, esta el despacho del británico Hamilton Baillie.

Para asesorarnos en la formación de nuestras Zonas Metropolitanas está Peter Calthorp de CalthorpAssociates, expertos en Desarrollo Orientado al Transporte y para ir armando en paralelo barrios sustentables, Andrés Duany de DuanyPlater-Zyberk& Co. en Miami.

En otros temas menos conocidos pero fundamentales para el desarrollo ordenado y planeado de las ciudades y el diseño de los suburbios de acuerdo a qué tan cerca están del centro de las ciudades o de las zonas rurales como lo son el Instituto de Códigos Basados en Forma y el Centro de Estudios Aplicados al Transecto.

Todos ellos indispensables para que nos apoyen en la revisión del Código Urbano y la actualización de los manuales, normas y reglamentos que rijan la manera de hacer ciudad y nos dirijan en la construcción de las Ciudades Humanas que merecemos.

Con una pequeña fracción de lo que se gasta en distribuidores viales que no hacen ciudad, podríamos invertir en traer a lo mejor del mundo para implementar en Guanajuato lo último en tecnología urbana para sacar a nuestras ciudades del rezago y obsolescencia en que se encuentran y llevarlas a los niveles de modernidad, eficiencia, sustentabilidad y funcionalidad que reclama la sociedad en estos tiempos.

javier.hinojosa@me.com

www.javierhinojosa.mx