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Más vale maña que fuerza

Dicen que la confianza no se gana, la confianza se pierde. En todos los ámbitos de la vida, esta premisa parece cumplirse, pero cobra mayor importancia cuando la comunidad colectivamente pierde la capacidad de creen en sus vecinos, en sus gobiernos, en las instituciones y las organizaciones que los rodean. Pareciera que de pronto la incredulidad se ha ido apoderando de cada espacio de la vida del ciudadano, que desgastado, sencillamente no encuentra la posibilidad de creer en buenas noticias.

Desde el gobierno, esta realidad implica muchos retos al mismo tiempo, ya que sin confianzaprácticamente resulta imposible generar espacios de entendimiento o políticas publicas eficientes. Frente a la incredulidad, desde el gobierno no hay más alternativa que dar resultados, que buscar entrarle a las soluciones de fondo y permanecer atentos y escuchando.

En momentos complejos, esta acción tieneuna mayor relevancia. Lo hemos visto alrededordel mundo en tiempos recientes, con los atentados en París y Estambul, la amenaza de desastres naturales como el huracán que estremeció por horas la costa del pacífico mexicano o la migración masiva de sirios a Europa. Todos estos acontecimientos tienen un común denominador: requieren de acciones decididaspor parte de los gobiernos que reaccionan, pero más importante, requieren instituciones capaces de generar en los ciudadanos sosiego, confianza o por lo menos un sentido de protección.

En México, muchos son los retos que le han exigido entereza a nuestras instituciones, pero quizás uno en fechas recientes acaparó la atención de todos: el estado mexicano debía enmendar un doloroso episodio recapturando a un criminal prófugo. Todos hemos visto en estos días las escenas de la pesquisa, la valentía de los integrantes de la marina y mejor aún, pudimos ser parte de entender que efectivamente hay capacidad de reacción, de investigación y de inteligencia.

Esa fuerza desplegada es la que ha capturado al delincuente más peligroso del país, y esa misma fuerza debería ser la que nos devuelva poco a poco la posibilidad de vivir tranquilos. Como dice el dicho, más vale maña que fuerza, y la maña contra la inseguridad es la coordinación, la inteligencia y la prevención.

En este sentido, el gobernador Eruviel Ávila, como presidente de la Conago, solicitóla semana pasada que el mando único se eleve a rango constitucional. Con el consenso de todos, másallá de partidos e ideologías, el estado mexicano estádecidido a acabar con la inseguridad, y para hacerlo, abre el espacio para que la coordinación plena sustituya al caos antes imperante.

Esta decisión abre un capítulo fundamental en el sentido correcto, reconociendo que los ciudadanos quieren instituciones que se vean y actúen con solidez. Aunque suene difícil,tenemos que reconstruir la confianza, y en esa tarea no hay misiones imposibles; deben existir, como dice el Presidente Peña Nieto, misiones cumplidas.