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El orgulloso profe Juan

El gran igualador social que existe en el mundo, si acaso, el único eficaz, es el de la educación. Fuera de lugares comunes, la única manera en que las personas trascienden su condición social de nacimiento es mediante el acceso al conocimiento, en donde el talento y la capacidad cierran brechas, acercan y al final, cambian para siempre la vida de las personas. Es la educación la forma de cambiar trayectorias; de ahí lo valioso y necesario, de ahí su importancia estratégica. De cambiar historias individuales, al final cambia la comunidad completa y se transforma el país.

La Reforma Educativa del presidente Peña Nieto ha sido analizada profundamente. Su importancia radica en la posibilidad de que si bien el país avanzó en materia de cobertura, ahora se debía atender la calidad, lo que ponía en el centro a los maestros.

Se buscó cambiar el status quo rompiendo el paradigma anterior, que consistía en la aceptación a priori de la perfección magisterial y su poder transgeneracional de heredar plazas y conocimientos. Ahora, se busca evaluar, capacitar y redireccionar esfuerzos, entendiendo las necesidades de una nueva generación que aprende a otro ritmo y que vive en un mundo diferente al que teníamos cuando se construyó la educación pública.

El falaz argumento de la privatización de la educación pública es posiblemente una de las mentiras más absurdas de los anti-sistémicos, que ven en la Reforma Educativa un riesgo. Esos mismos, mientras bloquean, agreden y dejan de hacer su trabajo, se olvidan de los miles de niños que están viendo truncado su ciclo escolar, curiosamente en las latitudes del país en donde la educación es fundamental para vivir y sobrevivir.

Hace algunos días en Neza, entregamos a los niños los vales para útiles escolares, compromiso del gobernador Eruviel Ávila; tuve la fortuna de que me acompañara el líder del magisterio estatal, Abraham Saroné, y de escuchar al director de la escuela Francisco I. Madero, el profe Juan, quien con lágrimas en los ojos anunciaba que este año se estaría jubilando.

En su emocionado discurso, dijo que se estaría retirando con la satisfacción de ver que al final se habían concretado acciones en la dirección correcta: los maestros debían ser capaces de mejorar, siendo autocríticos, y agradecer que detrás de cada compromiso del magisterio mexiquense, ha existido la reciprocidad del Gobierno de Eruviel Ávila para mejorar sustancialmente sus condiciones laborales.

Con diálogo y en el sistema de educación más grande del país, el magisterio estatal más numeroso, mejor preparado y calificado está respondiendo de frente a la esperanza de esos niños, millones que saben que en manos de sus profes está la posibilidad de ver cambiar su vida. Caminando por la escuela con el Profe Juan, se acercó un niño de cuarto de primaria y le dijo "gracias tío, se va a sentir orgulloso de mi cuando sea grande". El Profe Juan siguió caminando, y yo me di cuenta que estaba contento. Estaba satisfecho.