Ekos

Vacaciones necesarias

A quién no le ha pasado. Las jornadas de trabajo son frecuentemente extenuantes y el estrés junto con la presión vuelven, por momentos, complicadas las cosas en la vida cotidiana. Trabajar dignifica y claro, como decimos todos, es una bendición, pero en nuestros días cada vez más son los estudios que apuntan a la reducción de las jornadas laborales y al aumento de días de asueto; algunos hasta plantean cuatro días de trabajo por tres de descanso a la semana, ante la gran cantidad de gente que quiere trabajar en el mundo y no lo está haciendo.

En este sentido, un análisis realizado por la OCDE señala que México es uno de los países en donde más horas trabajamos a la semana y menos tiempo se destina a actividades distintas a las productivas. Sin embargo, la paradoja está en que trabajar más horas no nos está haciendo ganar más dinero ni ser más productivos; por el contrario, el trabajo excesivo está asociado a bajos niveles de productividad y rendimiento laboral.

Así, el estudio ilustra que como en todo, el sano balance es la mejor manera de generar condiciones para construir una vida que en lo individual como en lo colectivo se traduzca en bienestar. Además, un rasgo particular que comparten las economías más desarrolladas del orbe con los países considerados más avanzados en cuanto al nivel de vida de las personas, tiene que ver con las condiciones que permiten el descanso como parte del contrato laboral.

En México, mucho tenemos que avanzar al respecto; en primer lugar, las condiciones laborales entre el sector público y la iniciativa privada son muy contrastantes. En el gobierno, a menudo pensamos que entre más horas trabajamos, incluyendo los fines de semana y días festivos, estamos cumpliendo mejor con nuestras funciones. Es común escuchar entre los servidores públicos el famoso comentario de "todavía me falta el tercer turno", y frente a esto, resulta curioso ver que las largas jornadas que se viven en general en el gobierno son poco consideradas por la ciudadanía.

Por otro lado, la iniciativa privada se ha transformado poco a poco, y el modelo de entre más horas mejor se ha venido agotando. Con ello, el sector empresarial nacional ha experimentado una transición cada vez más notoria, que sorprende dada la cultura de trabajo que tenemos. Por ejemplo, hablar a una oficina antes de las 10 de la mañana y que nos atiendan puede parecer extraño e incluso ser motivo de envidia, pero hacerlo después de las siete de la noche y que no haya nadie provoca, sin lugar a dudas, que digamos "que flojos son ahí."

Con esto en mente, la cultura laboral de nuestro país tiene que cambiar y pasar de lo cuantitativo a lo cualitativo, de la productividad de las horas de escritorio a la productividad de producir más en menos tiempo. Al final, en lugar de sentirnos mal por salir de vacaciones, debemos pensar que descansar y disfrutarlas es la mejor parte de trabajar bien, y con esta reflexión, aprovecho este espacio para desearles unas bonitas vacaciones de Semana Santa.