Ekos

Navidad

En esta época, las reflexiones son obligatorias. Hacer un balance, cerrar ciclos, trazar un mapa hacia adelante, pero sobre todo, detenernos, es parte de nuestra naturaleza. Así, desde hace más de un año tengo el gusto de escribir semana con semana en este espacio. Ekos está inspirada en lo que nos pasa todos los días en el quehacer del servicio público; he tratado de reflexionar con ustedes cada semana sobre las motivaciones de la política pública y la retroalimentación que tenemos en este ejercicio escuchando de cerca a la gente.

De la Secretaría del Trabajo del Estado de México, al gobierno federal en Desarrollo Social, he podido constatar de manera permanente la profundidad de los retos que tiene el país. Por ello, el gobierno del presidente Peña Nieto arranca su quinto año de gobierno ante un entorno marcado por la incertidumbre, originado por las nuevas manifestaciones de la sociedad democrática ante el orden establecido.

Sin embargo, a pesar del escenario complejo, hay que destacar que se están generando empleos de calidad, el turismo vuelve a México y el campo produce más que nunca. Adicionalmente, las reformas estructurales, cuyo efecto será de largo plazo, se comienzan a sentir positivamente, particularmente en áreas que por más de cincuenta años habíamos demorado en mejorar.

Por su parte, Eruviel Ávila está en la parte final de su administración. El gobierno de rostro humano que ha encabezado tiene al frente redondear el buen trabajo que es palpable en cada rincón del estado, donde las carencias sociales vienen cediendo. Además, la infraestructura dota de mayor competitividad a la actividad económica y la visión de futuro se está asentando en tierra mexiquense. Por ejemplo, en el oriente, se está construyendo un aeropuerto de clase mundial que impulsará para siempre esa región del estado, y hacia Toluca, se desarrolla el tren que tanto espera la gran metrópoli.

Siguiendo esta unión de esfuerzos, apenas hace unos días en Tecámac tuve la oportunidad de convivir con las increíbles mujeres de Prospera. Marta, una joven llena de esperanza y madre soltera de una hermosa niña, me contagió de ánimo cuando me dijo que esta Navidad tenía mucho que agradecer. Me dijo que se las había visto negras, y por momentos había pensado que no iba a poder salir adelante. Pero al acercarse a mí, me platicó su historia y sus motivos para sentirse con ganas, empoderada y capaz; Prospera le estaba cambiando su suerte y la estancia infantil le estaba permitiendo estudiar y trabajar al mismo tiempo. Al final, solamente me pidió una cosa: salúdeme mucho al presidente Enrique y a Don Eruviel, y dígales que será una muy buena Navidad.