Ekos

Mujeres trabajando

La mitad de las personas en el mundo y más de la mitad en nuestro país son mujeres. Cuando las mujeres desde niñas no encuentran espacios para estudiar y realizarse en la vida en cualquier actividad, estamos decretando desperdiciar el talento de esa mitad de la población. Cuando una mujer no puede en igualdad de circunstancias acceder a un empleo formal, una joven no puede ir a estudiar o a una niña la educamos para que ocupe "el lugar que le corresponde en su casa", estamos cometiendo uno de los más grandes errores. Sencillamente, estamos desaprovechando la gran capacidad que tienen las mujeres de ser productivas y cambiar radicalmente el entorno en donde viven.

En el marco del Día Nacional de la Mujer, celebrado el pasado 15 de febrero, uno de los retos del mercado de trabajo es hacer de la inclusión laboral un concepto que sea válido para asegurar que las mujeres, no por cuota ni por discurso, sino por simple equidad, deban y puedan trabajar en un entorno que reconozca situaciones que son fundamentales: los hombres y las mujeres no somos iguales, tenemos circunstancias diferentes pero definitivamente contamos con los mismos derechos.

La esfera de la vida de las mujeres tiene dimensiones que debemos reconocer en el mercado de trabajo, no solamente por el embarazo o la lactancia, sino, por supuesto, por el papel fundamental que en la vida privada desempeña una mujer que tiene hijos. Su responsabilidad más allá de la oficina debiera permitir un equilibrio que garantice que socialmente la familia siga siendo apuntalada por la capacidad que tienen las mujeres de ejercer ese liderazgo, que además de prioritario, es simplemente parte de una realidad innegable.

Alguna vez escuché el ejercicio hipotético de un hombre que a las cinco de la mañana hace de desayunar, viste a los niños, sale corriendo a la oficina, luego regresa, va al mercado, ayuda a los niños a hacer la tarea y además prepara de comer para el día siguiente. Parece complicado y hasta imposible; pues la realidad es que las mujeres que trabajan lo hacen todos los días.

Por eso, igualdad y equidad no es lo mismo. Tenemos circunstancias diferentes, por lo que si hablamos de equidad en el mercado de trabajo, debemos empezar por transformar condiciones básicas que nos ayudarían a aumentar la tasa de participación de las mujeres, cosa deseable desde cualquier punto de vista en la economía, pero asegurando también que la dimensión natural de la mujer en su esfera privada pueda ser desarrollada en mejores condiciones.

La inclusión laboral de las mujeres se logra cuando las empoderamos para que puedan emprender, o simplemente cuando brindamos oportunidades justas para que accedan a un empleo o un ascenso; como lo dice siempre el Gobernador Eruviel Ávila, apoyar a las mujeres significa apoyar a todo su núcleo familiar y con ello fortalecer lo mejor que tenemos.

El reto de la inclusión y la equidad no puede ser parte de un discurso simplista sobre la igualdad o en su defecto la desigualdad. De entrada, tiene que ser parte de políticas públicas que, como tenemos hoy, alienten a que las mujeres trabajando sean el motor del desarrollo presente y futuro de nuestro estado y nuestro país.