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Buscando trabajo

Posiblemente una de las angustias más grandes que se pueden tener en la vida, es querer trabajar y no poder hacerlo. Tener la voluntad y capacidad, buscar todos los días una oportunidad, pero ver una y otra vez las puertas cerradas genera en las personas un sentimiento que va del desánimo a la desesperación.

En México, siete de cada diez personas que buscan trabajo lo hacen a través de las recomendaciones de su círculo familiar o de sus amigos y conocidos. Con la esperanza de encontrar algo rápido, la gente frecuentemente supone que la "confianza" de la recomendación de alguien cercano constituye la mejor oportunidad que tiene para encontrar ese empleo que les cambiará la vida.

Sin embargo esa mecánica es, la mayoría de las veces, una opción poco eficiente para encontrar el trabajo que va de acuerdo a tu preparación o que esté cerca de tu casa. Además, lamentablemente esta forma de buscar trabajo consolida la informalidad laboral, creando un círculo de bajos salarios, precariedad y alta rotación.

Cuando fui a mi primera Feria de Empleo, tuve la oportunidad de platicar con muchos jóvenes buscadores de trabajo y me di cuenta que, curiosamente, la última esperanza que tenían estaba en las herramientas que usamos desde el gobierno para que precisamente funcione mejor el mercado laboral.

Esta feria era la primera para muchos jóvenes que asistieron, y muy pocos habían usado el Portal del Empleo, un medio verdaderamente importante en la intermediación laboral en esta era de la información. Además, la mayoría me comentó haber buscado trabajo durante mucho tiempo, pero no me sabían explicar exactamente qué habían buscado o cómo lo habían hecho.

Quizás en un país con una gran población de jóvenes como México, donde casi 800 mil de ellos tratan de incorporarse a la vida productiva año con año, uno de los retos para activar el mercado de trabajo es, por principio de cuentas, compartir con los jóvenes desde que están en la educación media, cuál es el reto que enfrentarán cuando vayan a trabajar; qué trabajos hay disponibles y qué estudios les permitirán ser más competitivos.

Debemos brindar información oportuna para aprovechar la capacidad de nuestros jóvenes. Por ejemplo, el Instituto Mexicano para la Competitividad señaló recientemente que la mitad de los profesionistas son egresados de solo nueve carreras, lo que indica un fuerte desequilibrio en nuestro mercado laboral. Y hoy en día, el inglés es un factor que se ha convertido en una muralla para aquellos jóvenes que no tienen estudios mínimos de este idioma.

Como sociedad, no podemos esperar que la desesperación o la selección ineficiente de un trabajo sea la manera de arrancar la carrera laboral. Es fundamental que las políticas públicas ayuden, pero más importante aún, que decisiones tan trascendentes que en algún momento debemos tomar, utilicen todas las posibilidades que nos abren las herramientas de la información. En el Estado de México, por ejemplo, hacemos una Feria de Empleo a la semana en promedio, y somos en todo el país quienes más personas colocamos en un empleo digno, decente y formal a través de este medio.