Entretelones

Las tortillas no son de otro mundo

El próximo 23 de abril los candidatos a integrar los 84 ayuntamientos hidalguenses se unirán al proselitismo electoral que iniciaron desde hace unas semanas los aspirantes a diputados locales y la gubernatura del Estado de Hidalgo y con ello se espera el despegue completo de las campañas rumbo al 5 de junio.

A estas alturas la mayor parte de la población sabe que habrá elecciones en la entidad, algunos bien informados y otros parcialmente conocen del proceso electoral por la propaganda en las calles y algunos por los medios de comunicación.

En la mayoría de los lugares públicos el tema obligado es la elección, hay quienes sin miramientos externan sus puntos de vista, otros más prefieren solo escuchar y quizá una inmensa mayoría manifiesta su inconformidad porque a pesar la organización de las elecciones y los gastos que todo eso implica, las promesas de campaña no pasan de ahí; lo peor es que son testigos de las condiciones en las que iniciaron los gobernantes salientes y las opulencias que adornan el cierre de sus administraciones, eso es justamente lo más preocupante.

Para la gente no pasan desapercibidas las propiedades que de la noche a la mañana les “salen” a los alcaldes, eso para la ciudadanía se traduce en corrupción, desvío de recursos públicos, sobre todo cuando el municipio se mantiene en la misma situación que hace cuatro años.

Los actuales presidentes pasarán a la historia por estar en el encargo 8 meses más que lo estipulado, meses que aún no concluyen y que pueden servir para entregar, al menos, cuentas claras, particularmente aquellos que han sido sujeto de observaciones por la Auditoría Superior, como Mineral de la Reforma, Santiago de Anaya, Tulancingo, Xochiatipan, Tepeapulco, por mencionar algunos.

Se tratan de situaciones que motivan aún más al descontento generalizado, porque mientras el alcalde estrena propiedades, apertura negocios y adquiere franquicias, el ciudadano sigue sin luz en su colonia, las calles resultan intransitables por la gran cantidad de baches, en primera por la pésima calidad de los materiales que utilizan para pavimentarlas y el nulo mantenimiento de las mismas.

Y si a esto le agregamos la ejecución de acciones sin contar con el consenso ciudadano, o un estudio que demuestre claramente y en todos los sentidos su factibilidad, es lógico prever un resultado adverso en las urnas, no solo en contra del partido político, al que se le otorgó la oportunidad de gobernar, un asunto que la clase política no termina por entender, sino a todo el esquema democrático tan incipiente que ha predominado en Hidalgo.

Ante todo este panorama, como electorado nos toca asumir un papel responsable y participar en la elección, elegir de toda esta gama de quienes aseguran conocer cómo cambiar lo que no ha cambiado y, aunque no sea la mejor opción, entender que será nuestro representante, alguien obligado a escuchar, entender y atender, el mejor argumento ante negativas y malos gobiernos es justamente decir “yo te di mi voto, te otorgue la oportunidad de representarme y por esa misma razón te exijo”.

Quienes logren el triunfo el 5 de junio, no serán más que hombres y mujeres que representan a la ciudadanía, exigirles actuar con responsabilidad es nuestra obligación como también lo es que ellos se preparen o se rodeen de gente pensante que les permita gobernar con inteligencia por el bien común.

Y como en política todos dicen que “la forma es fondo”, todos los aspirantes cuiden sus discursos, los mensajes, todo, es lamentable leer mensajes de candidatos totalmente ajenos a su realidad, las tortillas no son del otro mundo.

 

@JanetBaS