Entretelones

La política desde las redes

Las redes sociales se convirtieron en menos de una década en la principal plataforma de comunicación, en donde a diferencia de los medios tradicionales existe una retroalimentación casi inmediata.

Para los políticos, representantes populares y las instituciones significan un vínculo directo con la ciudadanía pero también la exposición a los críticos y “criticones”, en estas categorías cientos de ciudadanos, escudados bajo el anonimato, prácticamente garantizado en dichos medios, señalan, cuestionan, critican y opinan aunque su participación en los procesos democráticos no exista.

En este escenario no está garantizada la veracidad de la información difundida, una deficiencia bien aprovechada para la generación de estrategias simuladas, como los llamados bots, cuentas ficticias creadas para incrementar los comentarios favorables, dirimir los ataques y promover así una imagen impecable de trabajo, resultados y aceptación con la ciudadanía.

La respuesta a peticiones que se realizan a través de plataformas como Facebook,  Twitter y Periscope es inmediata, está demostrado lo incomoda que resulta  una campaña en contra en dichas plataformas, pues en la calle es poca la gente que se atreve a expresar sus opiniones, cuestionarlos y mucho menos exigirles como sus representantes.

Resulta difícil e imposible que la gente emita una opinión frente a un funcionario público, una grabadora o una cámara de video, son pocos los ciudadanos que hacen uso de esas circunstancias para manifestarse por temor a represalias y la gran mayoría por un nulo interés del gobernante en turno.

Todavía no podemos medir el alcance de las redes sociales y la influencia de los medios a través de sus páginas. Los teléfonos inteligentes conectaron a los llamados líderes de opinión con la opinión pública, antes dividida por una estructura compleja.

Las grandes cadenas de información sienten el efecto de la inmediatez frente a ciudadanos armados con los mismos elementos técnicos para difundir noticias de impacto en su entorno. Son los políticos el sector más vulnerable a este escenario, y para ejemplos tenemos varios, como sus viajes en helicópteros para ir a ver un partido de futbol con la familia o aterrizar en alguna zona natural protegida; al ser exhibidos se convierten en lady o lord según sea el caso.

Quedar etiquetado como uno de ellos causa el declive de cualquier aspiración política, pues demuestra la verdadera cara de quién pretende llegar a un cargo de elección popular. Lo menos recomendable es hacerte popular por las redes sociales si haces algo indebido y fuera de tu horario de trabajo.

Una publicación viral, es decir que se difunda miles de veces, sería la aspiración deseada de cualquier político, pero para su mala fortuna son los impactos negativos los de mayor demanda entre los cibernautas.

La ciudadanía se encuentra en una transición de lo analógico a lo digital, la generación “millenial” domina la red y se burlan de los mayores por medio de “memes”, los cuales surgen de manera espontánea.

El 2018 será fundamental para saber si los políticos pueden crear campañas a su favor o ser la competencia directa de sus propuestas. Las viejas prácticas de los partidos políticos, como la entrega de despensas, serán insuficientes en un par de años. Posicionar su imagen en televisión tampoco les asegura su simpatía frente al electorado, mucho menos escucharlos en radio.

La retroalimentación de las redes sociales permite desahogarnos, debatir, compartir y pedir cuentas a quienes nos piden un voto a su favor pero la ciudadanía debe también ser capaz de mantener sus posturas de frente, cualquiera que sea el escenario y los representantes ciudadanos aprender a utilizarlas como un vínculo, conocer los riegos y evitar convertirse en noticias virales por errores u omisiones de situaciones o acciones simples de atender, es decir, conocer la delgada línea en ser fuentes de información necesaria o en la burla y la crítica innecesaria.

@JanetBaS