Entretelones

¿Siguió usted el debate?

¿Dejó usted de ver el futbol, ir al cine, los XV años de la sobrina, la fiesta con los amigos, para seguir en la televisión, radio o internet el debate entre los candidatos a la gubernatura de Hidalgo que se realizó por primera ocasión este sábado por la noche?

¿En verdad los ciudadanos hidalguenses se interesaron en el encuentro en el que los candidatos del PRD, José Guadarrama Márquez, del PAN Francisco Xavier Berganza Escorza y del PRI, Omar Fayad Meneses, se dieron hasta con la cubeta sacándose sus trapitos al sol mutuamente, señalándose ineficiencias, ineptitudes y falta de resultados, es justamente esto último lo que realmente debería preocupar a los partidos y sus abanderados porque es lo que mantiene a la población en un escepticismo frente al sistema político de nuestro estado y país, que no siguió el debate, no están interesados en la elección, están hartos de lo mismo y los mismos, aquellos que constituirán al ganador invicto de las contiendas electorales en la entidad, el abstencionismo.

Si bien la realización del debate es un gran paso para fortalecer la democracia incipiente de Hidalgo, pues la ciudadanía tiene derecho a conocer y sobre todo confrontar las propuesta e ideas de quienes buscan gobernarnos, hay una crisis ideológica generalizada, una falta de creatividad en la forma de hacer campañas y política, centrándose en aquello que les genera solamente simpatías, posicionamiento mediático como productos y no como líderes capaces de llevar las riendas de un estado, la muestra de esto en el debate de anoche fue clara, las denostaciones y calumnias se hicieron presentes y las plataformas de los partidos, las propuestas y los cómo, se ausentaron.

Hicieron falta espectadores que opinaran en estos momentos respecto a un ejercicio básico de democracia para el que hizo falta difusión; sin embargo no es responsabilidad exclusiva de los órganos electorales promoverlo y generar las condiciones para fortalecer una cultura política en detrimento, esto es corresponsabilidad de los institutos partidistas, sus candidatos y sobre todo de quienes se convierten en funcionarios y representantes públicos, son quienes deben generar los escenarios de confianza ciudadana y no de apatías por promesas incumplidas, carrusel de funcionarios y redes de corrupción e intereses particulares.

A partir de este debate habrá muchas situaciones qué analizar y revisar, particularmente el impacto real del debate entre el electorado, si funcionó realmente para promover un voto conciente y fundamentado; la influencia que los discursos, las denostaciones y señalamientos tuvieron en la opinión pública; si les restaron o aumentaron puntos a los aspirantes; evaluar si es redituable gastar 500 mil pesos en un foro, la contratación de una moderadora y equipo para transmitir la señal del encuentro.

La autoridad electoral hace lo que puede en el asunto de la promoción de la participación del electorado, pero resulta insuficiente, la gente está renuente ante un esquema que lo ha decepcionado una y otra vez, se sabe de memoria las propuestas, no distingue de colores partidistas y tampoco cree que su voto se respete, los números están ahí, en las ultimas elecciones la abstención fue del 60 por ciento del electorado, entonces no se cumple con esa corresponsabilidad de buscar el voto para “representar” a los ciudadanos, sin olvidar su función en tanto logra una mayoría de entre los menos.

@JanetBaS