Entretelones

Agua pa’ mi molino

Falta muy poco para conocer el elenco final con el que los partidos políticos enfrentarán la máxima puesta en escena en la que todos harán de todo para lograr la simpatía del electorado para gobernarnos durante los próximos 6 años a nivel estatal, los siguientes cuatro en los municipios y definir por tres años a los legisladores, estos últimos cargos considerados por la ciudadanía como menos importantes, lo cual se puede ver en la participación electoral, pero trascendentales por las decisiones que toman para reformar y “adaptar” las leyes locales. 

El partido en el poder ya realizó los ajustes necesarios para ubicar aquellos perfiles que concluyeron con una encomienda y ahora los reacomoda para que continúen presentes, mantenerlos como posibles candidatos a cualquiera de los puestos de elección popular que habrán de definirse en junio de 2016  o bien para cualquiera de los puestos en la esfera de la burocracia en Hidalgo y que integran el carrusel de funcionarios y políticos tan gustado en el tricolor.

En tanto llega el momento de la definición de los aspirantes, los priístas explotan al máximo sus posiciones, imagen y recursos para continuar su promoción tanto interna como externa; la ex secretaria de Finanzas de Hidalgo, Nuvia Mayorga Delgado, aprovecha su cargo federal para conservar su presencia en la entidad, sobre todo en los municipios más vulnerables con su estafeta como directora general de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y en cada visita reitera su postura de esperar los tiempos para expresar sus aspiraciones.

Recorrer las zonas indígenas no es cosa menor, en Hidalgo se trata de una cuarta parte de la población. El lugar donde se ubican, en la mayoría de los casos, es de difícil acceso. Sus necesidades básicas no han tenido ese apoyo necesario para sacarlos de la marginación.

Compartir con los grupos étnicos aspiraciones de progreso desde un puesto político es llegar a consagrar votos que muchos partidos políticos estarían dispuestos a buscar con tal de llegar a ganar la postulación a un cargo de elección popular.

La comisionada, cobijada por la máxima figura estatal, y con la parte federal, por ser parte del gabinete donde el grupo Hidalgo tiene fuerte presencia, pone a pensar a los aspirantes a la gubernatura, tanto de su partido como a los del bloque opositor, a tomar sus precauciones ante alguien con esta fuerza.

En la contienda anterior a la gubernatura, una candidata tenía grande aceptación con el electorado hidalguense de esta posición social. La maquinaria tuvo que trabajar al doble, salieron con toda su fuerza para combatirla. Abanderada por los colores azul y amarillo, el susto quedó presente al salir con los resultados finales, apenas unos puntos de diferencia para el actual titular del poder ejecutivo.

En los casi 80 años del priísmo, la oposición nunca estuvo más cerca. Anhelando la justa anterior, los ahora opositores se desgarran para revivir la hazaña con un candidato que aseguran va a ser quien gane la batalla en las urnas.

Aprender de la historia no es mala idea; aprender de la suma de colores tampoco; aprender a trabajar en grupo es el reto.  Si bien, la máxima palabra del Revolucionario Institucional es la unidad, cada quien sigue jalando agua para su molino, en la búsqueda de posicionar una imagen que en los resultados debería ser palpable a  la vista. Entonces, ¿por qué no hacerlo desde antes?

 

@JanetBaS