Política cero

Los violentos de la era de Ultrón

No es por nada pero sí me parece un poco lastimero y cursi que un candidato a gobernar un estado como Guerrero salga y diga en un tono como de la Tucita que “cada día al salir, pido a Dios poder regresar a casa”. Al parecer el señor Jorge Camacho, que un día se victimiza y otro también, no entiende que para un elector que todos los días eleva una plegaria al ir a trabajar para no ser atracado, secuestrado, alcanzado por un lanzacohetes RPG o atrapado en un narcobloqueo, le resulta no solo irritante sino francamente detestable que alguien que se supone quiere gobernar y se cree líder político no puede hacer esas cosas.

No niños, eso no se hace. Si aspiran a un puesto de elección popular pueden caer en lo peor, ya sea bailar reguetón, cantar la de “Happy”, rifar un auuuuutoooooo, andar de viejo rabo verde o cantar las de Calle 13, incluso puedes hasta ser propositivo, pero no pueden hacer melodrama ranchero porque se ve no solo mal sino hasta pinche.

A lo mejor lo que requiere el candidato panista para templarse el carácter es ver más baaaxxx o tirarse un clavado en La Quebrada o subirse al Metro de la Ciudad de México para ver lo que es bueno, sobre todo ahora que después de sesudos análisis las autoridades capitalinas solo aciertan a decir, como si hubiera sido entrenados en el Estado de México, que todo es culpa de las lluvias atípicas, que en el Metro todo está de pocas tuercas, que en materia de mantenimiento no hay dudas, que el aumento al Metro ha sido bien invertido y que todo va viento en popa con el sistema que transporta, que no se preocupen, que todo va conforme a derecho.

O sea. Nada más falta que el dotor Mancera y don Joel Ortega expliquen que todo es una maldición gitana de Marchelo Ebrard, todo anexado con un conjuro maléfico del Peje y su Morena.

Igual es culpa de la nueva generación de grupos violentos de Jalisco a los que dijo Osorio Chong que hay que acabar por malandrines. Sobre todo ahora que es público y notorio que los rijosos tienen armamento realmente bravo, cosa que los aparatos de inteligencia no habían detectado porque estaban ocupados en algo más importante. Sin duda un error leve, una distracción como la de Calderón, que inició su narcoguerra sin tener un análisis de las instituciones de seguridad que estaban más infiltradas por el crimen organizado que las redes sociales por los bots del Partido Verde. Esto, sin duda, pronto se habrá de subsanar para que no nos salgan con que el enemigo trae armamento de la era de Ultrón, y nadie hizo nada.

jairo.calixto@milenio.com

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