Política cero

¡Estoy verde, no me dejan salir!

Así, en consonancia con el venerable Charly García en su muy particular homenaje a los que desatan a su pequeño Hulk interno, es lo que los ninis verdes deben estar cantando ahora que parecen condenados al linchamiento generalizado. Todo producto de la envidia y la impudicia de los grupos antagónicos que no toleran sus éxitos ni sus logros ni su indudable sacrificio por el bien de la patria.

Primero les criticaron sus reventones como si la chaviza tuviera que seguir las reglas de la momiza, luego los han querido acusar de conflictos de interés en un país donde los conflictos de interés son política-ficción y ya para colmo los agentes del subdesarrollo han criticado sus bonitos y espirituales campañas en los cines, solo porque sus contenidos tienen algo de histérica imaginología alarazkiana.

Hoy, justo cuando el Partido Verde nos anuncia sus espléndidos logros por doquier, sobre todo en lo que a protección de los animales se refiere, a la Asociación de Zoológicos y Acuarios de la República Mexicana, quizá asociada con el colectivo “No más Cachetadas”, al ritmo del muy herodiano “Dejad que el Niño verde se acerque a mí”, los echa por tierra. Mientras los verdes anuncian su victoria sobre aquellos que usufructúan a las pobres criaturas de la naturaleza para malsanos negocios, la AZARM declara que no hay suficientes espacios para los animales que tendrán que salir de circos y otros espectáculos (incluyendo San Lázaro, supongo) en los zoológicos donde incluso, afirman, ya hay sobrecupo.

No creo que el PVEM, punta de lanza de un nuevo pensamiento en materia de narrativa democrática, no haya pensado en eso a la hora de legislar con sus spots. A lo largo de la corta pero gratificante historia del Partido Verde, la sociedad ha podido comprobar que en materia de  ecología saben lo que El Ex Virrey Alfredo Castillo de investigación policiaca, y lo que nuestros góbers y políticos petochos de transparencia. Por eso no hay duda de que los ecoloquitos abrirán las puertas de sus departamentazos, jardinsotes, casotas y terrenazos para albergar a los osos, elefantes, delfines, águilas y demás seres y preservarlos de la maldad humana.

Digo, un partido que fue comandado por el gran Kahwagi y una emocionante colección de juniorzazos, mirreyes, lobukis, padrotillos de altos vuelos tiene que ser bueno.

Ya lo dijo de manera premonitoria el maestro Efraín Huerta en uno de sus memorables poemínimos: “Verde que te quiero verde / Verde viejo / Niño verde/ ¿A qué horas los van a agarrar?”.

 

jairo.calixto@milenio.com

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