Política cero

La 'verdad histriónica' viaja en DeLorean

Quién sabe por qué casi todas las reflexiones desarrolladas alrededor del día de Volver al futuro, someten a Marty McFly a la supuesta tortura de aterrizar en México como si fuera el futuro alterno de Biff, el villano de la película, papá, que pone al mundo bajo su bota de sá­trapa, luego de ganar todas las apuestas al quedarse con el Almanaque 2015 donde vienen todos los resultados de los campeonatos deportivos. El mundo según Biff encarna el sueño dorado de Donald Trump con todo y peluquín, es un páramo de vicios y apuestas, donde imperan las mafias, los abusos de poder, las carnes lobotoxmizadas, y el derecho a disentir ha sido desterrado. Antes al contrario lo que el buen Marty encontró en México fue un estado nada fallido y con los recuerdos del porvenir perfectamente en consonancia con la verdad y la justicia, donde se reúnen her­manados los emisarios del esplendoroso pasado tricolor (Fidel Herrera en calidad de cónsul plenipotenciario en Barcelona, aunque se enojen los culés, y Otto Grana­dos para demostrar que el país salió del salinismo pero el salinismo no ha salido de nosotros) y una nueva generación priistas que ha recuperado el power of love, que no AMLOVE.

El legendario DeLorean del Doc Brown pudo aterrizar en un Zócalo limpio de grupos subversivos que solo quieren menoscabar las reformas estructurales que en cualquier momento nos llevarán al infinito y más allá. Desde la cabina del piloto pudo observar cómo el doc­tor Mancera, ahora que lo suyo son los deportes high class como la Fórmula Uno, jugaba al minigolf con Tiger Woods. Es muy probable que pronto el jefe de Gobierno, entre que está en su apogeo la temporada de caza de Marchelo Ebrard, lleve a Xochimilco la America's Cup de yates de gran eslora.

Seguramente, al igual que el resto de los mexicanos, McFly pudo congratularse que para el futuro inmediato, al que sin duda querrá regresar para cerciorarse de los magníficos resultados, se pagarán 2.4 billones de pesos en impuestos que, sin duda, estarán bien aprovechados, excelentemente bien administrados, sin rastro de dispendio, abuso ni gastos superfluos, y mucho menos conflictos de interés.

Lo que más le gustó a Marty de este back to the future es que a los de Gober­nación no les digan "gallinas", como a él. Por eso aceptaron que el caso Iguala sea checado de nuevo por el grupo de exper­tos independientes, siempre y cuando los resultados sean tan autoajustables a la verdad histórica como su chamarra de sanforizado automático y sus aerodinámicas zapatillas Nike.


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