Política cero

¡A ver si aquí ya se la Rajoy!

Por supuesto, las disculpas y las lágrimas de cocodrilo de Rajoy, presidente español, ante las evidencias de un sisma de corrupción en su gobierno convertido en una mala imitación de México, me parecen tan conmovedoras y sinceras como las de Navarretín frente al trágico desastre del sátrapa de Iguala. La diferencia es que el ultraderechoso político ibérico reconoce que luego de someter a los españoles a terapias económicas que no veían desde la posguerra —que a los mexicanos nos parecen más bien costumbristas— y en lugar de fingir demencia e inventar comisiones, subcomisiones y fiscalías, de inmediato implementó una especie de michoacanazo anticorrupción que apañó a más de 50 funcionarios metidos en una red de corruptelas entre el gobierno, la clase empresarial y la criminalidad.

Digo, no se pide para la patria mexica algo por el estilo, pues si se siguiera la misma lógica, simplemente sería una visión más terrorífica que despertar con Anabelle disfrazada de #LadyIguala vestida para matar, pues no quedaría nadie para apagar la luz y parecería un capítulo de Walking Dead. Pero tomando en cuenta las circunstancias y el desanimo que hay en el país debido al milagro de la reproducción de las narcofosas; las violaciones en el idílico Morelos del nada grato de Graco Ramírez; el regreso con gloria de Los Templarios a Michoacán mientras La Tuta da clases de moral; ya no se diga la telenovela de Vela y El Piojo se van a casar, que es casi tan melodramática como la de El Peje al que solo le falta salir en selfies y memes con Atila, Vlad el empalador, la Salinas family, y con altos miembros del sindicato de Pemex en una orgía en un avión privado con rumbo desconocido… no estaría mal un espectáculo de apañacorruptos de naturaleza ibérica aunque sea a escala.

Aunque sea nada más para demostrarle a Luis Estrada que su Dictadura perfecta está equivocada, que acá sí se aplica la clásica de Benito Juárez con un matiz: “A los amigos justicia y gracia; a los enemigos la ley a secas”.

Algo fino, nada vulgar como montaje de García Luna Productions, donde podamos ver desfilar al menos dos que tres peces bien gordos hijos de la moreiriña y una que otra rémora de relucientes bigotes. Un espectáculo como el de La Voz México con circo romano incluido, donde el pueblo pueda gritarles como a Tomás Boy para generar una especie de catarsis. Porque la despresurizada de Aguirre Rivero, así sin linchamiento, fue medio anticlimática.

¡A ver si aquí ya se la Rajoy!

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto