Política cero

No me vayan a Fayad, amiguitos

Si algo necesita esta patria tomada por asalto por los caballos desbocados del libertinaje en internet, es una ley como la que el senador y distinguido priista Omar Fayad busca instaurar para ponerles una brida ruda y amansarlos. Ya estuvo bueno de que la gente, sobre todo los inconformes y los agoreros del desastre, piense que las redes sociales son territorio autónomo y que ahí se mandan solos. Sobre todo cuando se trata de criticar al gobierno, poner en duda sus verdades históricas y esas quejas suyas a las que es momento de ponerles un "ya chole" de por medio, porque es indispensable para los devenires futuros que superen sus traumas, sin duda inscritos en la lógica de la política ficción.

No es posible que si en el mundo realmente existente se puede gozar de la uniformidad de pensamiento sobre las bondades de las benditas reformas estructurales, de entusiasta concordia con la luminosa filosofía del licenciado Peña y de profundo reconocimiento a los avances en toda materia, en particular en derechos humanos, en la presente administración, en el universo virtual los mexicanos tengan derecho a disentir, a expresarse mal de los sacrosantos funcionarios y de mostrar escepticismo ante los poderes de la fe que deprimen huracanes.

Bien hecho por este político, qué digo político, por este estadista pachuqueño que, probablemente inspirado en los personajes telenoveleros de su señora esposa, Victoria Ruffo, ha imaginado para internet no solo un apretado corset ideológico para que los Snowdens, los WikiLeaks, los Assange en versión nacional sean debidamente señalados como promotores del caos y hasta el terrorismo.

Además, es muy conmovedora la posibilidad que con gran humanismo nos regala Omar, que no sabe Fayad, de que si das un like dudoso, un fav poco patriótico, un RT que pudiera ser sospechoso de no exaltar al Batallón 27 de Iguala, los federales te pueden dar michoacanazo como a líder de la CNTE.

Si esa espléndida ley prospera, y porque no tiene nada de orwelliano ni le rinde culto al Big Brother, haremos ver a Kim Jong-un como un líder de la libertad de expresión.

Y dicen que si te agarran y para que aprendas la lección, tienen derecho a hacer un corte de pelo aerodinámico como el de don Omar.

No me vayan a Fayad, amiguitos.


jairo.calixto@milenio.com
www.twitter.com/jairocalixto