Política cero

Entre el "TvNotas" y el "QuéVenotas"

La conferencia de prensa del Julión Álvarez se parece tanto a la Asamblea del PRI que no pueden engañarnos. El cantantuelo, al igual que el partido tricolor, se declaró bueno, santo y puro; explicó en algo remotamente parecido al español que se está modernizando, que no tiene nada que temer ni se arrepiente de nada, que todo lo que tiene —poco o mucho, pero que aquí entre nos es más bien un chingo— se lo ha ganado con su puritito esfuerzo, que seguramente lo atacan por envidia o celos, que está dispuesto a comparecer donde le pida la autoridad —siempre y cuando no interfiera con su agenda de bailongos, congales, palenques y tocadas, claro, algo que seguramente comprenderán los funcionarios de Trump, que suelen arreglar sus conflictos al estilo Juego de Tronos—, que reconoce a alguno malos amigos como Raúl Flores (El Tío, el más importante narco del que de manera curiosa casi nadie tenía referencias, ni siquiera porque su lavandería era pública y notoria, por no decir eficiente y próspera, ya dijo que Rafa Márquez no sabía ni qué transa, aunque sus fundaciones chupaban grueso del presupuesto), pero que lo importante es pensar en el futuro desde la nueva modernización.

Bueno, todo tiene tanta lógica que el PRI organizó en el Palacio de los Deportes (“La política como el rockanroll es un deporte, practícalo”, diría Alex Lora) su rito satánico donde habría que despojarse de sus cinturones de castidad con candados esperpénticos incluidos para enfrentar los retos del porvenir en un aquelarre dinosáurico, algo epidérmico, poco fantástico, pantagruélico, carismático y nada sinfónico.

El Palacio de los Deportes, también conocido como El Palacio de los Rebotes, donde además de sonar los tamborazos de las bandas que han tocado por ahí (yo he podido distinguir aún los acordes de los Guns N’ Roses de hace 20 años entremezclados con los de Ariana Grande), también se escuchan los discursos de antiguos tlatoanis del Revolucionario Institucional que desde tiempos inmemoriales hablan de llevar a la institución a otros niveles democráticos, presocráticos y ultrafantásticos, como el licenciado Peña que con toda sabiduría ha dicho: “Vamos a la batalla con el orgullo de llevar en el emblema de nuetro partido los colores de nuestra bandera y, sobre todo, vamos a la batalla con la seguridad de que México gana cuando gana el PRI”. El Julión no podría haberlo dicho mejor.

Y eso que el simpatiquísimo cantantuelo no sabe la diferencia entre el TvNotas y el QuéVenotas del Departamento del Tesoro.

El país va a estar bien, solo queda volver a administrar la abundancia.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto