Política cero

La transparencia será pornográfica o no será

Transparentar no significa necesariamente un triunfo sobre la turbiedad. A veces, esa lucha por aclarar termina por enrarecer más todavía el ambiente. Supongamos sin conceder que esta nueva ley de transparencia, presentada como si formara parte de la milagrosa reproducción de las reformas de Peña, provista de candados y dentaduras, voluntad política y grupo de animación, realmente funciona. Que en lugar de lo que suele ocurrir en México con toda norma, iniciativa e institución, en efecto cumple sus funciones y, más aún, con puntualidad e insondable donde la transparencia pase de ser ese aburrido e interminable striptease al que estamos acostumbrados, a convertirse en un ejercicio pornográfico de encueramiento institucional. 

Y si todo eso ocurre así de manera cruda, sin la posibilidad de una poca de anestesia ni de una mentira piadosa, ¿de veras estaremos preparados para la verdad? ¿Habrá fortaleza e inteligencia emocional para enfrentarnos a los datos duros que puedan resultar de ese viaje al proctólogo?

Porque si en efecto todo resulta conforme a derecho y se descubren auténticas narcofosas en las cuentas secretas de diputados y gobernadores, líderes sindicales y presidentes de partidos, vamos a necesitar que nos apliquen una maniobra de Heimlich para sacarnos del hoyo.

Lo malo es que si no estamos preparados sicológicamente contra ese shock del futuro, tampoco lo estamos para entambar a tanto mano larga que, en la plenitud del pichi poder, se hubiera despachado con la cuchara grande, a lo Moreira, a lo Granier, a lo Robero Deschamps, a lo Estafa de luz, a lo del Mirrey hijo del mero, mero de la CROC.

Si no tenemos empaque, quizá quedaremos cual zombis de la transparencia que será porno o no será.

Qué bueno que estas cosas no pasarán, que todo será un sueño guajiro, que la patria mexica no querrá perder su lugar como el número 107 entre los países más corruptos del planeta.

Esa opacidad que no me deja verte, ¿deberá caer en nombre de la transparencia?

jairo.calixto@milenio.com

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