Política cero

Si Standard & Poor’s lo dice, debe ser cierto

Para los histeriquitos que ya se querían ir a vivir a Atlacomulco, ya aparecieron los de Standard & Poor’s, a quienes no podemos calificar de ninguna manera de adictos al comunismo primitivo, solo para decir que aunque se caiga el TLC y El Peje gane las elecciones (que dios nos libre, con lo bien que van las reformas estructureichons, sobre todo para los diputados, senadores, funcionarios, que, luego de aprobarlas, recibirán unos bien merecidos aguinaldos de seis cifras de esos que no tuvo ni Obama), México seguirá siendo un país estable.

Digo, si a pesar del hondo dolor que nos produce el infausto retiro de Norberto Rivera Carrera de la arquidiócesis (donde demostró que fue un hombre de su tiempo, es decir de la época Medieval; que supo ser amigo de los amigos como el Padrote Maciel y sus émulos) hemos podido sobrevivir, nada puede poner en vilo a esta patria.

Ni siquiera podrán desestabilizarnos aquellos que se niegan a entender que la ley de seguridad interior es lo mejor que ha emanado del gobierno tricolor desde el anatocismo y el Fobaproa con Roqueseñal incluida. No sé por qué esperan que estas cosas de la seguridad le sean consultadas a la ciudadanía cuando todo se puede arreglar distribuyendo soldados por doquier, siempre listos para acabar con el bullying a las instituciones.

Es bonito escuchar los argumentos de los admirables defensores de la ley de seguridad interior, porque son los mismos a los que recurren los vendedores de tiempos compartidos en Kafkapulco. Sobre todo cuando con justa razón se niegan a analizar artículo por artículo porque “hay que ver la ley en su conjunto”. Genios.

Digo, para qué quiere el Estado mexicano tener una policía bien preparada, armada, inteligente, cuidadosa del debido proceso (así, igualito que la Seido, que qué hermoso operativo armó en Cancún con las cajas de seguridad de First National Security, así ni falta que hace procurador), si es más mejor poner a marchar a la soldadesca.

México es tan estable, amigos, que cuando Mikel Arreola, todo tecnócrata y deportista, conozca a Catémoc Gutiérrez, el delicado, fino, culto y probo símbolo del PRI capitalino, Eruviel Ávila sentirá como que está en Ecatepunk.

Tan estable, dije, que sin importar que no haya cumplido con la meta de reconstruir las escuelas caídas, el Nuño Artillero se puede ir a la campaña del dotor Mit, que insólitamente lo reclutó aunque no supiera “ler”.

Como dijo el licenciado Peña, estamos en el camino correcto para ser una potencia.

jairo.calixto@milenio.com
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