Política cero

“Yo sobreviví a Mexicana de Aviación”

Estaba yo con varios pendientes mientras trataba de entender en qué momento el GDF había pasado de ser open mind a comportarse como si estuviera enclavado en el Bajío durante la Guerra Cristera. O sea, se puede tener paciente sospechosismo sobre la Línea 12, tolerancia con su relación muy en el estilo chuchista con el gobierno federal, y hasta comprensión por su falta de espíritu izquierdoso, pero que durante Semana Santa se declare Ley seca sí es un atentado a la chilanguiza progre que habita este árido páramo. Sobre todo cuando la única delegación panista que queda, supuestamente de golpe de pecho, la Benito Juárez, no ha caído en esta clase de atavismos medievales que ni en el Manual de Carreño.

Nos quita la sal y las albercas, nos puso hacer yoga y ahora adiós al trago, puso a Joel Ortega en el Metro… como diría Sabina, devuélvanle su rebeldía.

De esa misma manera me quitaba el sueño que Eugenio Derbez considere a la Academia Mexicana de Cinematografía como excluyente, por lo cual no puso su obra maestra a consideración de jurado de los Ariel (de por sí fue terrible que ese filme excelso, No se aceptan devoluciones, del que sentirían celos Buñuel, Kubrik y Kurosawa, no fuera considerado a los Oscar), cuando supe que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Ruiz Esparza, aseguró que haría todo por conservar la marca Mexicana de Aviación ahora que fue llevada a la quiebra.

Es bonito que no importen cosas insustanciales como la fuente de trabajo, la laberíntica existencia de quienes allí laboraban y el atraco sustancial del que fue víctima la empresa por parte de un capitalista salvaje como Gastón Azcárraga, cuando lo importante es la recuperación de una marca seguro para promover los videos de lobukis y papalords del Colegio Cumbres.  Ahora que si en la SCT están por rescatar causas perdidas pueden ir al recién estrenado INE a quitarle lo que tiene del viejo IFE. Comenzando por la partidocracia-dependencia que le impedirá ser lo que realmente se espera del instituto: que sea como esa perra brava que hasta los de la casa muerda.

También está la tragicomedia michoacana que requiere de un rescate como el del Fobaproa. Cuando se termine de apañar a todos los políticos que pudieran haber tenido algo que ver con La Tuta, no va a quedar nadie. Como sea, le sugiero a Ruiz Esparza que cuando recupere la marca Mexicana, la utilice para ponerla en unas playeras que digan: “Yo sobreviví a Mexicana”.

jairo.calixto@milenio.com

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