Política cero

Una sobredosis de toloache

Siempre que hay un cambio en el gabinete presidencial se abre una zona oscura poblada de incertidumbres. No solo para quienes están en posibilidades de quedarse sin empleo en cuanto lleguen los nuevos Godínez Alfa, sino entre aquellos que intentan descifrar las señales y leer entre líneas tamañas decisiones. Por ejemplo: ¿la aparición en el escenario del ex rector y el exdirector del IMSS en la Secretaría de Salud y Pemex, respectivamente, de manera automática los convierte en presidenciables nada más para sacar de su legarreteana zona de confort a Videgaray y Osorio Chong, que ya se ven disfrutando de la plenitud pinchi poder en el avión presidencial? O simplemente se trata de darle un poco más de emoción y caché a esa parte del gabinetillo que ya se parecía al de Jelipillo, comandado por puro personaje de bajo perfil. Claro, de ser eso cierto, el licenciado Peña en toda su plenipotenciaria sabiduría, mejor se hubiera escabechado a Meade de Sedesol que por más que trata de relacionarse en inglés con los necesitados del país, nomás no le hacen caso.

La otra parte que resulta difícil de comprender es la falta de organización discursiva entre los novatos y los veteranos. Por ejemplo, siguiendo la orquestación de Carstens que ya se estaba poniendo como Chucky, el secretario Videgaray de inmediato anuncio recortes por aquí, recortes por allá, antes que nada en Pemex, pero sin tocar a los líderes sindicales, que son gente muy proba y muy frugal. Pero, curiosamente, el señor González, que ha sido muy elogiado por cómo arrasó con todo en el IMSS para mantener las finanzas sanas (más o menos la aplicación del método de saneo estilo Ecatepunk, donde echaron al río Tula a todos los que no eran viables o afeaban el entorno escenográfico-coreográfico del lugar para regocijo del papa), pero que en esta ocasión anunció que primero haría una exploración sobre la posibilidad de inversión en la petrolera, antes de correr a toda la masa proletaria como sería lo conducente.   

Igual pasa con el secretario de Educación, quien primero afirma que la caída de los precios del petróleo no afectará los planes de la secretaría y luego contradice el discurso oficial al aseverar que las reformas estructurales por sí solas no van a resolver los problemas del país, que como dice el Negro Araiza, los mexicanos tienen que chingarle.

O sea, quién los entiende. A menos que exista una intención oculta (dejar que el proletariado se confíe para luego desaparecerlo en Veracruz) como la que debe tener el ex presichente Fox al defender tanto a la Kate del Castillo. A ver si Martita no le da una sobredosis de toloache.

Como quiera que sea, amigos del gobierno, organícense, que las verdades históricas no se defienden solas.


jairo.calixto@milenio.com

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