Política cero

Hay "selfies" que triunfan, y ese triunfó

A partir del selfie de Slim con Peña Nieto, las autofotos han alcanzado un nivel muy bravo, sobre todo por el nivel de pústulas que generan.

Para lograr hacer una versión que la supere, voy a tener que juntar a Mondragón y Kalb (pobre, la única declaración que le dejaron hacer en todo este tiempo fue la de su renuncia, mejor lo hubieran dejado arreglando la Línea 12), al doctor Mireles y a Hipólito Mora (los autodefensas que son más incómodos que un concierto metalero en los predios de Eruviel), al pampapa El Americano (quien a pesar de su dudosa naturaleza, nomás no me lo tocan ni con el pétalo de un michoacanazo), Amado Yáñez (el oceanógrafo del influyentismo blanquiazul, al que Fox, tristemente, lo ha negado tres veces), y Marchelo Ebrard, al que según parece todos los caminos lo llevan en Metro a la hermana república de Tláhuac.

 Como quiera que sea, quién diría que esa festiva reunión en Los Pinos para reconocer el campeonato del León, iba a generar tantas y tamañas interpretaciones, sobre todo de aquellos que sienten amenazada su preponderancia. Lo que es la inseguridad sicológica. Basándose en esa imagen casual, nada prefabricada como la de Ellen DeGeneres, han de creer por las vías del esoterismo que en toda materia, más allá de las telecomunicaciones, ya hay un elegido. A ver si no acusan al licenciado Peña de haber sido abducido por las fuerzas oscuras de Telmex, merced a las influencias de un viejo conocido, Carlos Salinas, para que sea el macho alfa del sexenio.

Ahora ya hasta van a querer un referéndum como el de Crimea, pero, lástima, como nuestro cuerpo legislativo decidió que las consultas populares valen menos que un kilo de limones, ni vale la pena intentarlo.

Pero no hay que preocuparse, ya ven cómo son los exagerados que lo mismo decían de aquella ocasión en que debido a su triunfo, al americanismo representado por El Piojo Herrera se le daba trato de Niño Héroe. Y ahora, cómo cambian los tiempos, lo quieren acusar de tráfico no de influencias, sino de pericos en peligro de extinción. Digo, los spots de don Miguel son más malos que el estado de la seguridad en el eje Morelos-Veracruz-Edomex, pero no es pa’ tanto.

De veras, el selfie no se cerró detrás del PRI. Si hasta Gustavo Ponce, el rey del sube Bellagio sube, ya salió del tambo, todo es posible. Ganó el amparo porque todo en su caso, dice la ley, estaba al nivel del hankazo. Ya veo a todos sus linchadores ofreciéndole ser consejero del INE para reivindicarse, luego de verlo resucitar como al Chayo.

Selfies de hoy, tururú tururú.

jairo.calixto@milenio.com

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