Política cero

Batman, Superman y la Mujer Maravilla, el que se vaya a La Villa que pierda su silla

Justo cuando pasaron sobre los mexicanos varias toneladas de avatares, se aparecen en la Ciudad de México Batman, Superman y la Mujer Maravilla para promover su película donde se agarran a porrazos por la verdad y la justicia, como ocurrirá en Pemex ahora que el licenciado Peña, siempre en los grandes eventos, anunció que en la mítica paraestatal habría cambios profundos, quizá dolorosos, ahora que ha pasado al nivel de Pyme en avanzado estado de putrefacción. Sobre todo ahora que Robero Deschamps ha pateado el pesebre alegando que el sindicato que atinadamente dirige se limitó a seguir los lineamientos impuestos por el gobierno hasta que la empresa está como hoy, al borde de la quiebra.

No sé si exista algún problema en el paraíso tricolor, pero se ve un poquito mal que cada quien jale por su lado justo en medio de la venta de garaje de la pobre Pemex, que con toda probabilidad termine como gasolinera Gulf en carretera federal.

Afortunadamente, el conocido líder sindical es una persona espartana y humilde (no hay duda de que en cualquier momento cooperará con la iniciativa #3de3), así que su contribución a la lucha del proletariado petrolero sin cabeza es que sea tratado como electricistas o empleados de Mexicana de Aviación.

Como quiera que sea, habría sido importante que estos héroes fundacionales hubieran pasado antes por esta su humilde casa para ayudarnos en algunos cuantos temas, como la peligrosidad de los Ferrari o, más bien dicho, de sus dueños que, por lo que se ha podido colegir luego de lo que se ha sabido de tan espeluznante historia, suelen ser peor que sus guaruras.

Pero Batman, Superman y la Mujer Maravilla podrían ayudarnos, para que el juicio político contra Javiercito Duarte no prospere porque es un buen compañero, pero bien podrían apoyar el caso de las autoridades de la CdMx que están siendo señaladas por no apoyar a Andrea Noel, esa chica que fue humillada y sobajada públicamente en la calle. Ahora se fue a su país, Estados Unidos, pues luego de ser continuamente amenazada por todos los medios no se sintió suficientemente segura ni protegida.

Algo así como los capitalinos con la contingencia.

Pero si Batman, Supermán y la Mujer Maravilla se encargan de cuidarla (a Andrea, no a la contingencia), muchos políticos no perderán su silla por andar en la baba, digo, en La Villa.


jairo.calixto@milenio.com
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