Política cero

Mejor que regrese Salinas

A lo mejor las nuevas generaciones de demagogos carecen de la sensibilidad y del entrenamiento necesarios para diseñar buenas estrategias y calmar los encendidos ánimos de los resentidos sociales que traen a la patria en vilo, pero en lo personal, el mensaje del licenciado Peña, que todavía venía bronceado de tantas agotadoras horas bajo el inclemente rayo del sol mientras jugaba merecidos partidos de golf, me pareció justo y tranquilizador. Sobre todo porque expresó que no le gustó hacer lo que hizo, que le costó mucho tomar esta decisión dolorosa, que entiende el mal humor social que permea en el ambiente, pero que con él vamos a tener de todo, menos miedo.

En particular a los gasolineros, que cuando vieron las turbas lanzándose sobre el preciado líquido pensaron que se trataba de una venganza de los consumidores por años de haberles vendido litros de a 600 mililitros. Eso sí, lo que más alivianó del mensaje presidencial fue el regreso sin gloria de don Luigi Videgaray a las grandes ligas tras unas merecidas vacaciones. Con toda seguridad su presencia en la Secretaría de Relaciones Exteriores contribuirá a que nuestro ogro nada filantrópico, Donald Trump, se apiade de nuestra alma ahora que está decidido a amenazar como si fueran CEO’s de la Ford hasta a los springbrakers para que no se vengan a poner hasta las manitas en Tijuana, Kafkapulco o el Coco Bongo de Cancún, y mejor se lleven sus orgías a sus hoteles y casinos.

Es una fortuna que Videgaray regrese más humilde y modesto que nunca al reconocer que no es un diplomático —nos quedó claro por su manera de manejar el enojoso caso de Malinalco— y que llega a su nueva chamba a aprender. Digo, tampoco es que para volver a invitar a Donald a hacerse pipí en Los Pinos se requiera de gran ciencia, pero es bueno saber que está dispuesto a aprender cosas nuevas y no repetir los mismo errores, como prometer que nunca jamás en la vida habría gasolinazos en México, a menos que quiera ver esos bonitos saqueos en el Mordor mexiquense que, según la lógica del gran Chapitas Eruviel, deben ser totalmente atípicos, como las explosiones en Tultepec y las inundaciones anuales en Chalco.

¿Qué sentirá Videgaray al ser el hombre barbado de la profecía esperada, que fue echado del gabinete para hacer lo que muy pocos han podido: regresar a él cual Niño Fidencio?

Lástima por la señora Ruiz Massieu, cuya remoción parece sospechosamente debida no a sus dudosos oficios, sino a su triunfo en el #GuacamoleChallenge.

La verdad, secretamente tengo que reconocer que aunque estos ajustes nos preparan bien para enfrentar el tenebroso Kilómetro 2017, hubiera preferido que en vez del Vide regresara Salinas. Ya le explicó a la agencia EFE que cuando se negoció el TLC y Bush exigía la inclusión de Pemex, él defendió nuestro petróleo como un perro.

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