Política cero

¿Ya saben lo que tienen que hacer?

Me encanta sobre manera que en medio de la euforia tricolor ante la certeza inaplazable de un futuro fecundo y creador, cuyos entusiasmos contagian al país entero, aparezca la siempre grata figura de un prócer de la talla de don Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, señor de los nibelungos del Topo Gigio, para que de manera valiente en su calidad de figura moral anuncie que él, sí, él, ha sido víctima de bullying y discriminación. Increíble y triste historia del cándido ex líder del PRI defeño y los desalmados buleadores que lo han querido desprestigiar, siendo tan probo, incluso cuando el Instituto Electoral del DF le otorgó con todo derecho el certificado de santidad que ni en su partido —hasta que cupo la prudencia— le querían extender.

Mientras hay quienes se quejan amargamente porque la plancha sagrada del Zócalo fuera mancillada por la cultura de la Suburban y los guaruras (o sea, qué querían, que nuestros portentosos estadistas, diputeibols y senadores, miembros distinguidos del gabinete, no se diga los cultos góbers petochos que acudieron al Informe, se apersonaran en tan protocolario y republicano acto en bicitaxi? Afortunadamente aún hay clases), un hombre da la batalla moral por la salvación de su honor.

Por supuesto, don Catémoc —luego de que recibamos con bombos y platillos a Napito Gómez Urrutia—, para confirmar los niveles de solidaridad que maneja, seguramente nos dejará saber que estuvo a punto de contagiarse de ébola por ir a salvar vidas africanas, y que solito se ha enfrentado no solo a sus salieris con éxito, sino también a los perros de Iztapalapa.

Solo por eso y otras cosas más, al nuevo aeropuerto, que por sus formas parece diseñado por Sauron, y que ha despertado a los macheteros de Atenco que ya andan como hobbits en pie de lucha, le deberían llamar en letras de oro Catémoc Gutiérrez sobre un slogan que al calce diga: “Bienvenidos a México, ¿ya saben lo que tienen que hacer?”

Aunque tomando en cuenta los pendientes, escasos pero necios, que tiene la presente administración, uno podría preguntarse: ¿en efecto habrá 120 millones de personas que quieran pasar por esta su casa?

Como quiera que sea, es bueno saber que hay lindas personitas que no están ahí chillando porque el licenciado Peña solamente mencionó una vez la palabra “corrupción”. Digo, siendo un fenómeno tan extraño en México, ¿para qué preocuparse por ello?

jairo.calixto@milenio.com

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