Política cero

Y que regresa Lagrimita

Como para celebrar el apoyo de la Femexfut a Sepp Blatter en su transformación como el Fidel Velázquez de la FIFA, el tribunal electoral decidió darle un poco de emoción a estas aburridas campañas políticas que están al borde de ser más soporíferas que el partido México-Guatemala, que parece haber sido diseñado por un dios vengativo harto de las comparaciones entre Justino Compeán y Chavela Vargas.

Cómo estará la cosa de infame que lo más divertido que hemos escuchado de un candidato, además de la negación sistemática de todas las encuestas que no les favorecen (la mejor es doña Cocoa Calderón, pero solo a ella se le ocurre traer a su distinguido carnal a sus mítines, donde lo mejor que se le ocurre es decir que todos son como El Bronco, menos él.

Por eso se decidió devolverle su candidatura al gran payaso Lagrimita, a pocos días de la realización de las elecciones con su debida dosis de alquimia, mapachaje, embarazo de urnas, esporización salvaje, matazones por doquier, melodramas rancheros de los niños verdes y tarjetas Monex. A ver si así se sube el rating, sobre todo cuando arda Troya al darse cuenta Marcelo Ebrard que las autoridades al ritmo de “¡Qué barato, qué barato!” prefieren a un triste payaso que a él en las boletas electorales. Y para que se moleste todavía más, como si eso fuera posible después de tanto compló chuchístico, mandaron parar la producción, y regresaron las boletas para incluir su nombre y dejar que los votantes se acerquen al de la nariz de pelota que brilla como una pelota.

Justicia poética que le llaman.

Blatter estaría orgulloso.

 

PD. Recuerdo al buen Jaime Almeida de aquella tarde en el estudio de MILENIO Televisión, en una entrevista sobre su trayectoria como melómano irredento. Fue entonces cuando le recordé que en su paso como cabeza de una importante disquera en los años 80, había llevado hasta allá, hasta sus pantallas de la gente, a grupos tan horrendos que merecía ser linchado por ello. Sin dudarlo, con su aplomo de norteño de verdad (una vez me dijo que los de Chihuahua son tan especiales que podían nacer en cualquier parte) me respondió con un: “¡Sí, claro!”.

Lo vamos a extrañar.

jairo.calixto@milenio.com

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