Política cero

Lo del recorte no fue joda, fue poda

Cuando escuché al secretario Videgaray anunciar una serie de recortes importantes, en proyectos emblemáticos, hasta me asusté como si el fantasma del comunismo recorriera México. Incluso pensé que se había contagiado del efecto Siriza de Grecia, en el que la izquierda radical en el poder daba de baja los gastos superfluos en el aparato gubernamental para confrontar con mayores recursos la presión de la Zona Euro, la muy poco angelical Angela Merkel y el FMI. Todo para que la gente no siguiera sufriendo los humanitarios apretones de cinturón recetados por el capitalismo salvaje.

Afortunadamente no era nada de esto. Videgaray simplemente explicó lo que ya sabíamos: que de no ser por los terribles agentes económicos que desde el extranjero complotaron contra el mexican moment, tan bonito que le estaba quedando al licenciado Peña, ahorita mismo tendríamos que ir en peregrinación a Los Pinos por llevarnos de manera tan expedita y suave a los confines del bienestar y del desarrollo y viviríamos como en los tiempos de don Charly Salinas. Contra los que afirman que las finanzas nacionales están administradas peor que con López Portillo, vemos ahora que hay disciplina fiscal, rigor administrativo y un gran sentido común a la hora aplicar decisiones rudas como la que en los últimos días conmociona a la nación: el recorte presupuestal que le pega, tristemente a los ferrocarriles y acaba de amolar a esos grandes filántropos del Grupo Higa como Higa sido; el bajón de presupuesto al que ha sido condenado Pemex que no solo obligará a la empresa a luchar con puras balas de salva con las grandes empresas del ramo que se la van a comer cruda, sino que de manera harto injusta le da en la zona de los viáticos a don Romero Deschamps, quien ya no va a poder darse vida de pachá, sino de nuevo rico, maldita sea.

Fue conmovedor observar cómo el secretario Videgaray comunicó a los mexicanos el anuncio como Murillo Karam estableció en el caso Ayotzinapa, la “verdad histórica”.

Pero no pasa nada, todo está bajo control, no se pongan nerviosos, estamos asegurados, hay rumbo y certidumbre. Fue una liposucción económica para no estar tan rechonchos como Luis Miguel, quien ya se parece a Paquita la del Barrio, pero nada más.

No fue joda, fue poda.

jairo.calixto@milenio.com 

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