Política cero

Se recibe cascajo

Uno de las más importantes aportaciones de la democracia mexicana a la tranquilidad y el relax son los casi diez millones de spots que la nación está condenada a tragarse sin anestesia, como si existiera un gran letrero emocional que anunciara sin pudor: “Se recibe cascajo”. Por eso a los partidos políticos y a los candidatos les vale gorro los contenidos de sus mensajes que, regularmente, están construidos a fuerza de melifluas vacuidades de pésimo y artesano gusto en el mejor de los casos, o dotados de elementos puercos para desprestigiar al contrincante a fuerza de inexactitudes.

Como los spots les salen gratis, al igual que el tiempo aire en el que se transmiten, pueden homenajear al pito de Mancera. Después de haber sido sepultados por todas esas toneladas de rollos desinformativos, cursis, blandengues pero deliciosas en sus aportaciones al humor involuntariamente a fuerzas, ya a lo único que aspiras es a tener un pito como el de Mancera para que te vayan a rescatar, aunque sea tardíamente (como seguramente sucederá), los de Derechos Humanos.

Es tal el nivel del tratamiento que el INE nos ha recetado con ese tan suyo espíritu pavloviano, que ya en un momento dado quisieras tener un pariente político como el de Alan Pulido para que te aplique un levantón exprés y, luego, el futbolista te rescate al estilo Bruce Willis, pero con otra ropita, plis.

Ahí tenemos a cierto organismo que, en un alarde de imaginación y buen gusto, inspirado sin duda en los maravillosos programas de Telehit, usó a manera de plataforma el ya clásico grito de “¡ehh puuutooo!”. El asunto fue tan vomitivo que se sospecha que todo esto fue en connivencia con la escrupulosa y muy moral FIFA para desalentar esta expresión en los estadios. Y seguramente funcionará, porque no creo que ninguna afición quiera ser confundida con los creadores de tan innovador concepto.

El mexicano común preferiría aparecer en las nuevas imágenes filtradas sobre el operativo que acabó con la detención de la maestra Gordillo, o  a que lo tachen de ser miembro de esa organización.

Y qué decir de ese enorme partido que recurrió al acompañamiento psicológico del Chiquiliquadri, solo para que pudiera escanear, como es su costumbre, a las edecanes que llevaban pintura en ves de ropas en su torso.

Ese chico, mirrey con capacidades diferentes, es un loquillo.

Pero para frijol con gorgojo lo de esa otra institución en donde parecen querer regañar a los políticos a gritos y repitiendo ad nauseam la muletilla de “en-tién-dan-lo”.

Ahí sí por lo menos reconoces que el partido tricolor no hizo un spot del dueño de los Tiburones del Veracruz amenizando con llevarse a su equipo a otro lado si no ganaba su Yunes.

Esos spots no los tendría ni Obama.

jairo.calixto@milenio.com
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