Política cero

La rebelión de los colgados

Mientras decido adónde irme de puente (no me queda claro dónde es más seguro, si Baltimore o Reynosa) un pensamiento me ilumina y me queda claro que lo que es parejo no es chipotudo.

O esa es, palabras más palabras menos, la conclusión a la que puede uno llegar después de escuchar las conclusiones del foro organizado por el CIDE sobre justicia cotidiana, luego de meses de agudas investigaciones. Allí, notables intelectuales a los que no hay más remedio que rendirles culto, confirmaron algo sobre lo cual los mexicanos no teníamos la menor idea: que la justicia en México es tardada, excluyente, costosa y lejana a la ciudadanía.

Así pasa cuando sucede; hay cosas que por evidentes nos pasan desapercibidas.

Claro que si estas mentes privilegiadas hubieran visto Presunto culpable, los pasajes de las películas de Pedro Infante donde lo meten en la bartolina, o leído de manera detenida El Apando de José Revueltas y las historias de Lecumberri contadas por Goyo Cárdenas, quizá hubieran llegado a las mismas reflexiones pero de manera un poquito más expedita. Cualquiera diría que estos estudiosos se tomaron el mismo tiempo para elaborar sus hipótesis y hacernos saber que las instituciones están reprobadas, del que le tomaría a un ministerio público armar un expediente.

Uno como el de Rodrigo Vallejo, hijo del Gollum de Morelia que, a pesar de salir a cada rato en videos con La Tuta homenajeando a filmes del tipo La pulquería y A oscuras me da risa, anda de Mirrey por Morelia. O un expediente como el de  la señora Abarca de la Parca que, gracias a las buenas pesquisas de nuestros Sherlocks de Tierra Caliente, en cualquier momento saldrá de la cárcel y hasta le harán un homenaje oficial en Iguala por el día de las madres.

Como quiera que sea, los trabajos del CIDE fueron una auténtica sorpresa, pues a ningún ciudadano, ni en sus pesadillas más kafkianas, hubiera podido concebir que permea una absoluta falta de confianza en las autoridades justicieras.

Como quiera que sea, es importante entender que lo dicho en el Foro es tan contundente e inobjetable que el propio licenciado Peña Nieto, que ha hecho muy bien en exaltar a la justicia mexicana a la que le falta un grado para ser suiza, reconoce que en efecto la cosa está del cocol.
 Ahora habrá que entrarle al caso de la chica esclavizada en una lavandería, pues Navarrete Prida dice que no fue explotación laboral sino secuestro. Yo diría que fue homenaje al Indio Fernández en La rebelión de los colgados.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto