Política cero

Le quise ceder mi lugar a Ebrard

El corazón de la ciudadanía es delicado y tiene que estar muy bien cuidado si es que no se quiere que se ponga rejega, surja el sospechosismo y cunda la histeria colectiva. Bien dice el señor licenciado don Luis Videgaray que las broncas económicas y los recortes económicos como quiera que sea, pero que lo verdaderamente urgente es la reconstrucción de la  confianza pública.

Lástima que para conseguirlo es indispensable un elemento que no se ve mucho en estos días: voluntad política.

Digo, no puede ser que escuchemos a distinguidos protagonistas políticos como Madero y Navarrete, a quienes suponíamos poseedores de cierto pundonor y arrojo, se unan desde sus distintas potestades para decir que no hay manera de que un partido político posea las herramientas necesarias para impedir que lindas personitas como los Abarca de la parca se ganen huesos, pluris y se instalen en la plenitud del Pinchi poder.

 O sea, no se vale. Está bien que ya estamos hasta el queque de la impostura, pero por lo menos nos hubieran dicho una mentira piadosa.

No puede ser que los partidos no tengan manera de saber que sus contlapaches tienen la insana inclinación de relacionarse con los malos de malolandia.

Sobre todo ahora que ya sabemos que los Abarca son la punta del iceberg, pues ahora mismo en Morelos un bonito grupo de aspirantes a diputados federales tiene más cola que le pisen que Javier Aguirre y todos sus partidos amañados.

Eso nada más para abrir boca.

Por lo menos hubieran dicho que a sus aspirantes los iban a checar con azul de metileno, o que con un tehuacanazo y chile piquín todo se sabe, o que con el apoyo del equipo de la verdad histórica de la PGR van a hurgarles las cuentas y los conflictos de interés para que no duden en el INE y mucho menos en la ONU. Con una desaparición forzada no habrá candidato que no suelte su veldá.

Digo, por lo menos Camacho Quiroz, del PRI, ya dijo, mientras palomeaba a todos los entenados de Catémoc Gutiérrez, señor de los topo gigios, que no hay bronca, que todo será transparente hasta que ganen sus candidatos. Y si hay lío, que la patria os lo demande hasta después de la quincuagésima quincena.

Bueno, hasta en Bejarano hay más honestidad y voluntad política. En particular cuando afirma con el corazón en la mano que “quise cederle mi lugar a Ebrard”.

Pero la decisión de Los Chuchos de agrandallarse todo, “ya estaba tomada”.

¡Papantla, tus hijos vuelan!

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto