Política cero

Esas son puras mentiras

Sin duda no es el caso del licenciado Peña, que es un ser de luz, pero a juzgar por la manera de administrar los recursos públicos y sus tomas de decisión, no estoy del todo seguro de que ninguno de sus antecesores se levantara por las mañanas pensando la manera de joder a México.

Y tampoco es que sea reprochable, sobre todo si pensamos que el puesto de Presidente de la República exige que te levantes con el alba y te duermas entrada la madrugada; nunca es suficientemente valorada por sospechosistas, y el pueblo que es el beneficiario de todo ese trabajo simplemente no se entera de nada… hasta que ya es demasiado tarde. Y lo peor de todo, mal pagado, donde cualquier cosa que hagas es considerada tráfico de influencias o, peor aún, conflicto de interés.

De veras que es un milagro que haya gente que todavía quiera llegar a Los Pinos.

Eso sí, hay cosas más raras en la vida: por ejemplo, ya no se sabe qué es más contradictorio: que en el PRI se hayan tomado la molestia de correr de su probo partido al Javidú, digno representante de la nueva camada que vendría a refrescar la imagen del tricolor; o que el llamado Partido Joven de Coahuila se empeñe en tener a manera de símbolo de sus virtudes la efigie admirable de Humberto Moreira (que es como si una tribu de monaguillos tuvieran como fuente de inspiración a los émulos del Padrote Maciel); o que la Iglesia esté más presta a cazar a los infieles que quieran arrojar las cenizas de sus difuntos al mar, que en salir a excomulgar a los adictos a la estimulación temprana y la fanaticada del Maciel.

O de plano, en el alucine superior en materia de contradicciones:  todo ese ejército de buenas conciencias de la comentocracia nacional que ponen el grito en el cielo y se dan golpes de pecho por lo que pasa en Venezuela. La cara de angustia que hoy tienen nuestros perfectos mirreyes latinoamericanos, y que no pusieron por lo de Ayotzinapa, la ponen por los acontecimientos en Caracas. Eso está padre, que se ejerza el internacionalismo nada proletario, pero sí llama la atención que se pongan demasiadas esperanzas en los señores Capriles y López como si fueran mejores que Maduro, quien habla con su pajarito.

Digo, sin duda Maduro tiene lo peor de Chávez (mesianismo categórico, populismo ramplón y protagonismo teatralizado), pero Capriles y Leopoldo López no es que representen un genuino interés por el destino de los venezolanos más amolados.  

Esas son puras mentiras, cantan los Amigos invisibles de Venezuela.

En cambio hay cosas que tienen toda la lógica: llevar a la Secretaría de la Función Pública a una ex procuradora que casi no dejó pendientes y entregarle la PGR a un carnalazo de sector y de partido, es de esas cosas que casi no se cuentan, pero cuentan mucho.

jairo.calixto@milenio.com

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