Política cero

Sí a la prostitución, no a la trata

Ya viéndolo fríamente, la ciudad hermana de Sochi no fue tan debidamente sometida a los rigores de la profilaxis como lo ha sido Toluca en estos días, para que quedara toda chapeteada como el góber Eruviel. Y no era para menos, el arribo de Barack Obama así lo exige no solo por protocolo, sino por tradición… la tradicional esperanza de que Washington al fin nos dé trato de nación respetable a través de una reforma migratoria “de gran calado”, como dicen los cursis, a cambio de las llaves de Pemex.

Pura hechura fina, nada que ver con el nuevo Pancho por México y el melodrama ranchero de Los Chuchos alegando que en materia energética aún no hay nada escrito. Sí, ajá. En la tierra del grupo Atlacomulco todo se hizo a la muda, sin recurrir a escandalitos innecesarios para que don Obama se sintiera como en los jardines de la Casa Blanca y mister Harper estuviera dispuesto a aflojar lo de la engorrosa visa canadiense. De hecho, no se sabe qué es más bochornoso, si obtener el permiso para circular cual Napito por Vancouver, o pagar impuestos ahora que se le cayó el sistema al SAT que es casi tan inútil como el IFE.

Ojalá y el ejemplo de serenidad y paciencia toluqueños pudieran inspirar a los venezolanos en conflicto. Tanto a Maduro que a fuerza de hablar con pajaritos parece la reencarnación de Díaz Ordaz, como al opositor Leopoldo López que se ha puesto de un histriónico telenovelero al nivel de La Surianita. O sea, a la hora de entregarse a las autoridades (oiga usted, por lo menos hubiera jugado tantito a las escondidillas) nomás le faltó decir: “Los valientes no asesinan”.

Su nivel de paranoia es solo comparable con la de Hank Rohn, que ya busca ampararse como si desconfiara de sus compañeros de sector y de partido, y creyera que el licenciado Peña pudiera darle un michoacanazo estilo Calderón. Eso es imposible, ni que estuviera de moda como El Mayo Zambada, al que “buscan hasta en las alcantarillas”, que es como buscarlo en una librería. Serenidad y paciencia diría Kalimán. Ahí tienen al gran Fox que no se tira a la perdición, ni siquiera cuando una empresa ligada a sus hijastros ha sido inhabilitada mientras su ex esposa y su ex cuñado son acusados de lavado de dinero. Tranquilidad como la que prodiga el procurador del DF, Rodolfo Ríos Garza quien, ante lo que parecía ser una cacería de brujas y cundía la histeria cuasi clerical, afirmó: “Sí a la prostitución, no a la trata”.

jairo.calixto@milenio.com

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