Política cero

Todo esto está plagado de imprecisiones

Después de un rato de mantenerse a la sombra del caudillo, reaparece triunfante y helénico don Miguel Ángel Mancera. Primero manda a la banca al más veleidoso fansese del heroico cuerpo de granaderos, Jesús Rodríguez Almeida, ex jefazo en la SSPDF, y unos pocos días después, luego de una profunda meditación sobre la oportunidad y el sentido del timing, giró la orden para que los miembros de su gabinete hagan públicos sus bienes patrimoniales, no fuera a ser que alguno tuviera alguna nívea propiedad que pudiera generar algún lío más profundo que el que ahora tiene con los parquímetros en la colonia Nápoles del DF. Y es que resulta difícil comprender que los vecinos de la zona se nieguen a extraviar la mitad de la quincena en esos artefactos que casi son tan amigables como los cajeros automáticos.

Ante la calidad de los servicios que se reciben, era como para que quienes habitan esas geografías ignotas donde se han incorporado estos viene-viene de cuello blanco, como dice don Tacho de Tachotitlán, exigieran que los parquímetros cobraran cual si estuvieran en el centro de Londres.

Como quiera que sea, no está mal que a pesar de que el jefe de Gobierno bien pudo haber exigido desde el principio de su mandato a sus funcionarios el cumplimiento de esta formalidad (por supuesto, el ex Oficial Mayor era la única oveja negra en ese universo de la probidad), pues así puede evitar la clase de comentarios francamente fuera de lugar que Mújica le aplicó al licenciado Peña sobre la austeridad republicana. O sea, nada más faltó que el presidente uruguayo le ofreciera su vocho para sus giras. Así no se puede.

Más vale prevenir, no vaya a ser que a Mancera le hagan lo que a Chucho Zambrano que tanto estuvo presumiendo que desde el sexenio pasado pidió una investigación sobre Abarca el de la Parca, para que ahora el inspector Poiré que no Poirot salga conque eso no es veldá, que todo lo que ha dicho “está plagada de imprecisiones”. Por Dios, ni modo que Los Chuchos estén como la CIA que ocultaban las atrocidades en Guantánamo donde torturaban a los presos con reguetón.

Ya nada más falta que el secretario de Gobernación acuse a los administradores del PRD de esconder al ex tesorero de Coahuila que anda desaparecido luego de presuntamente maicear que lo acusaban de lavado de dinero. Por favor, lo más probable es que Javier Villarreal debe andar con Moreira haciendo abdominales.

Hay que hacer una enérgica protesta.

jairo.calixto@milenio.com

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