Política cero

Los pasivos de Pemex y CFE me ponen lascivo

A mí, a diferencia de la mayoría de los mexicanos, no me molesta pagar impuestos porque sé que tendrán buen destino. Todo es tan bonito como un promocional de Presidencia que no puede uno sino sentirse orgulloso de caerse con el SAT y hasta te dan ganas de dar más para que con esos recursos se resuelvan las muy pocas cosas que faltan por hacer en este país que tiene algo de cruz y de El Pantera. Si ya apoquiné con gran alegría para el rescate carretero, las devaluaciones echeverristas-lopezPorpillistas, la grisura telúrica de De la Madrid, el Horror de diciembre negro salinista, el no traigo cash de Zedillo, los fobaproas con anatocismo incluido, las barrabasadas foxianas, la narcoguerra michoacanizada del humanista Jelipillo… por qué no financiar las orgías de excesos y derroches en las paraestatales donde se amarraban a los perros con chorizo, los Godínez armaban guateques faraónicos, los hijos de los líderes sindicales viajaban por el mundo en condiciones que ni el sha de Irán en sus tiempos.

O sea, qué querían, ¿que Pemex y CFE vivieran bajo regímenes estilo Mamá Rosa donde imperaba el espíritu espartano extremo con El Pinocho incluido?; ¿que la bonita tradición mexicana del despilfarro se perdiera en un arrebato pejista de austeridad?; ¿que se gaste mejor en balas de goma?

Digo, es triste que se hayan terminado los tiempos de jauja pero lo bailado, eso quién se lo quita a esas empresas que tanto le dieron a México. No solo personajes de la cultura pop nacional como La Quina, El Trampas, Barragán Camacho, Robero Deschamps, ese prohombre; símbolos de la mexicana alegría como el pozo Ixtoc 1, la cosecha del ordeñe de los oleoductos que nunca se acaba, la Torre de Pemex cual ejemplo de los grandes logros de la petroquímica naconal.  Y qué decir de CFE, esa empresa de clase mundial que hace de los wattajes terciopelo y de los apagones una de las bellas artes.

Es la mejor idea que he visto desde los tiempos del dios fracking. Está padre que luego de que ocupen tus tierras, extraigan hidrocarburos o gas natural por mil años, te traten como machetero de Atenco, al regresártelas te dejaran un páramo postapocalíptico que puedes rentar para que filmen El planeta de los ninis verdes.

Los pasivos deberían hacernos reactivos pero, sobre todo, lascivos.


jairo.calixto@milenio.com

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