Política cero

El padrote Maciel vs el cura sátrapa de SLP

Donde quiere que se encuentre, que debe ser en el limbo porque ni en el infierno le dieron cabida por protestas de los dignos residentes, el padrote Maciel tiene que sentirse agraviado. Tanto que le costó forjar una leyenda negra y ser el demonio en el convento favorito de México, para que de pronto los ignaros lo ninguneen al decir que el cura ese sobrevalorado de San Luis Potosí, Eduardo Córdova Bautista, lo hace ver cual hermanita de la caridad.

Digo, están hablando del rey de las terapias de estimulación temprana, el mismo que tejió una red de complicidades para ser tratado como santo por la crême de la crême de la sociedad enano burguesa, llevarse de piquete de ombligo con Karol Woytila, que en el mejor de los casos decidió no saber la verdad de su cuate. Algo comprensible, porque cuando de amigos y socios se trata se debe tener algo en claro: como en los matrimonios, puertas que no deben ser abiertas. Y solo de ver los actos medievales de don Marcial que recibía inspiración del divino Calígula, reza la leyenda de que se te cuajaban los ojos de perillas.

 Y todo mientras Maciel sostenía sin inmutarse ni experimentar ningún tipo de remordimientos, una triple vida: gran líder de los Legionarios de Cristo, organizaba sus bisnes, sus matrimonios y atormentaba a sus hijos. 

El mero mero del tremendismo Pando al que nomás le faltó su narcofosa acreedor por varias veces consecutivas del Premio humanitario Las Poquianchis.

Aunque para Maciel pudo haber sido muy respetable que a lo largo de 30 años Córdova Bautista drogara y violara niños antes y después de cada homilía —con el debido blindaje de tres arzobispos que se hicieron como tío Lolo mientras el ensotanado se atascó cuando hubo lodo, tampoco es para rendirle culto.

En cambio Marcial Maciel no salió de su mundo de caramelo, gracias a la protección de alto nivel de la que fue beneficiario. Según el padre Athié, víctima primigenia del padrote, con una pequeña ayuda de Ratzinger en nombre de Juan Pablo II, y de Norbeto Rivera que hasta lo quiso maicear. Además, el tal Córdova, desprovisto de clase y glamour, anda huyendo a salto de mata peor que La Tuta, al que le dio por quemar políticos con selfies. O sea, como no conocen bien a Maciel, a cualquier pederasta se le hincan.

 

jairo.calixto@milenio.com

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