Política cero

Un 2 de octubre con buena vibra

Lo que en los últimos tiempos se había convertido en una mecánica repetición de marchas, mítines y consignas, también de histerias a favor o en contra, debidamente aderezadas por un coctel molotov de anarcos-anorkos que no leyeron a Bakunin, el 2 de octubre que no se olvida, de pronto se ha convertido en vértice fundamental del devenir de la patria.

Y todo desde el día en que valientemente el secretario de Gobernación confrontó a los chicos politécnicos llamándolos a dialogar mientras reconocía la autenticidad de sus luchas combativas. Salvo algunos extraviados que ven con sospechosismo este noble gesto de un régimen verdaderamente democrático, lo que se respira en esta patria son aires de renovación.

Bueno, también el secretario Videgaray debe estar un poco consternado porque su competidor más cercano rumbo a Los Pinos lo rebasó por la ultraizquierda. Para recuperarse va a tener que levantarle la moral de manera sustancial al salario mínimo.

Como quiera que sea, aquellos que desde hace años no se paraban en esas movilizaciones salieron a tomar las calles nuevamente desde lo que fue la Plaza de las Tres Culturas ensangrentada.

Incluso los profesionales que han hecho de la denostación contra cualquier movimiento social una forma de vida no han parado de exaltar los valores de los estudiantes en el 68 y de denostar orwelleanamente las figuras malvadas de Díaz Ordaz y Echeverría como debe de ser.

Bueno, todo tan padre que la conmemoración de la Matanza del 2 de octubre fue tan tersa que se podría decir que hubo más conflicto en el encontronazo de los Pikolines. Incluso hasta los anarquistas que suelen poner la nota melodramática al lucha-lucha-lucha-no-dejes-de-luchar se comportaron como si fueran del Verde Ecologista en una junta con Camacho Quiroz. O sea, las fiestas de Madero y Ricardo Anaya sin Montana incluida son más heavy metal.

Que se me hace que unos polis de Iguala me los ablandaron o me los aplacó #LadyYOLOxóchitl con un reglamento inspirado en el batallón de Tlatlaya.

Bueno, más beligerancia hay en Florence Cassez, que quiere que le paguen los daños y prejuicios (además del llamado de García Luna Productions) con una cantidad tal que lo mejor que el gobierno puede hacer es darle la Estafa de Luz. Ni Napito, ese nuevo héroe del proletariado sin cabeza, está tan bravo con Fox, Calderón y Lozano.

Esto seguro se debe a las “buenas vibras” que dijo haber sentido don Osorio Chong.


jairo.calixto@milenio.com

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