Política cero

¿Mafia, cuál mafia?

Es una enorme tranquilidad que el dotor Mancera haya anunciando que si bien en la Ciudad de México hay trata, lavado, atraco y estupro, de ninguna manera se puede pensar que por acá hacen de las suyas los cárteles de crimen organizado. Digo, como si no tuviéramos suficiente con las mafias del Hoy No Circula, de los verificentros, las arañas y las grúas, como para todavía andar lidiando con maleantes de alto octanaje como en Veracruz, Tamaulipas y Guerrero.

A lo mejor el problema de la CdMx es que no hay suficiente espacio para las narcofosas.

Sería muy molesto salir a la calle y, además de aguantar la persecución de los sabuesos de placas y engomados, tener que luchar con matarifes y capos por no ser retratados por las cámaras del C4 y las fotomultas. No se diga tener que lidiar con la proliferación de Lords Ferrari y sus guaruras, o peligrosas Ladys Cien Pesos que se dejan ir, ya en la noche de copas, una noche loca, con toda la lámina.

Y no porque Ricardo Monreal, delegado en Cuauh-témoc, donde casi no hay giro negro, diga que los cárteles actúan en la ciudad, vamos a creerle. O sea, que alguna vez se haya encontrado en el Metro a alguno de estos diputados populistas que se tomaron su selfie en las estaciones como en una Disneylandia para pobres (todo con tal de procrastinar a todo pulmón, como ahora, donde les valió madre la Ley Anticorrupción y el 3 de 3 por temor a tener que enseñar los calzones con su rayita de canela) no quiere decir que la mafia nos tiene copados.

No hay que alarmarse; si Mancera dice que aquí no pasa nada y Patricia Mercado, tan eficiente ella, lo respalda, por supuesto debe ser cierto. Seguramente estos grupos no se meten en Chilangolandia por temor a los embotellamientos, los ridículos límites de velocidad, las marchas o el temor a la vigilancia en el transporte público contra los viejos cochinos.

Eso da terror. Eso y los campañas para el Constituyente que harán ver como tener espacio de maniobra para chambear, como con Javiercito Duarte. O con el góber Astudillo que dice que en Guerrero y Kafkapulco todo está de rechupete y que las matazones son símbolo de la alegría tropical.

Y bueno, para mafias la de los revendedores, la de las pipas de agua, la de los constructores... Ya no caben más, les van a tener que poner su calcomanía cero y doble cero.


jairo.calixto@milenio.com
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