Política cero

“No tengo necesidad de contratar mujeres”

Afirma con categoría uno de los hombres más incomprendidos de la historia, después de Picaluga. Por supuesto, don Cuauhtémoc Gutiérrez, cuyo talento y buen gusto denotan que es el centro de atracción de las chicas buena onda, no requiere de esas cosas para prosaicos, cuando en realidad lo único que hace de manera altruista es ofrecerle un servicio a la comunidad incluyendo a “niñas” desamparadas un empleo honesto a costillas del PRI. Mucha gente se molesta porque el dinero de un partido sirva para que el hoy presidente del PRI-DF con licencia se dé vida de Jabba The Hutt, cuando la verdad es que tendrían que sentirse avergonzados de tenerle envidia.

Y tan es así que no tiene nada de maldad, como se puede comprobar por la forma en que repite el término “diatriba” como un niño que se acaba de aprender una palabra dominguera, y por la forma en que presentó con Ciro Gómez Leyva una grabación toda mal hecha para demostrar que alguien a nombre de Carmen Aristegui lo quiere extorsionar. Digo, una persona con maldad verdadera hubiera hecho un trabajo como el que se hizo presumiblemente por el equipo de Cordero para desprestigiar a Madero. Algo del estilo de la conversación donde la señora Mota se refería a la vocera de Calderón como “la pinche Sota”.

Es un tipo tan ingenuo que a pesar de haber abrevado en las enseñanzas de El rey de la basura, su padre, de conocer a profundidad las metodologías de la alquimia electoral del tricolor, y de disponer de la maquinaria del partido que nos ha devuelto a los años 70, no haya podido ganarle al PRD en el DF más que mendrugos.

Lo único que sí está mal es que repita innecesariamente la frase “falso de toda falsedad” pues, cada vez que la espeta, cae fulminado un abogánster y, la verdad, qué culpa tienen. Y a pesar del linchamiento público, de que aquellos que antes le decían “hermanito” hoy lo niegan tres veces, que el PRI lo ha dejado literalmente como águila que cae y que ni los lenones de la patria salen en su defensa, es un gusto verlo defenderse a diestra y siniestra. Don Catémoc, ante la andanada de rencor e incomprensión tiene que afirmar como el Piojo Herrera: “Solo Judas temió”. Eso sí  hay que reconocer el sentido genial de la metáfora de los topo gigios: a la ca-mi-ta, a la ca-mi-ta.

jairo.calixto@milenio.com

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