Política cero

No manches, diría "El Peje"

Para quienes piensan que la PGR y el aparato de seguridad carecen de un aparato de investigación propiamente dicho, y que solamente depende de algo llamado chiripa, la autoridad, tras dos años de estar agazapada frente a la casa del tristemente célebre ex jefe de policía de Iguala Felipe Flores, al fin lo apañó.

El hombre tenebroso, acusado de haber entregado al crimen organizado a los 43 normalistas de Ayotzinapa, un ser bajo y despreciable, también tenía su corazoncito, y en vez de desaparecer para siempre, regresó a buscar a su esposa. No se sabe si en efecto por algún tema romántico o simplemente necesitaba quien le leyera la cartilla, pero la cosa es que el tipo, en el que la autoridad tiene la esperanza de ver reforzada la veldá histórica, pero histérica, pero histriónica, ya está despepitando.

A ver si después de la terapia no sale con la onda de que además de haberse entregado en cuerpo y alma a los Abarca de la parca, también confiesa la traición a Vicente Guerrero, el crimen del Padre Amaro y de ser uno de los cinco Aburto.

Pero tomando como ejemplo el éxito de la misión, el propio Renato Sales o la señora procuradora podrían apostarse en la cercanías a la casa de Javidú Duarte a esperar a que regrese por sus gansitos y frutsis. Lo malo es que como todos los días le encuentran una nueva transa, va a estar difícil saber a  cuál de sus pequeños palacetes regados por el mundo le tiene más estima.

También podría funcionar que, conmovido por el video del otro Yunes, donde el fallido candidato del PRI en Veracruz le ruega por su jefecita que regrese (casi le canta “hasta que vuelvas, que nadie pise tu recuerdo”), Duarte se entregue a las autoridades tocando la puerta del siempre manoseado marco de derecho.

Todo para que la señora del todavía góber con licencia (es bonito que aún no haya consenso sobre el estado jurídico del muchacho chicho de la Porky, pues en el remoto caso de que lo llegaran a localizar antes de que termine su periodo, no hay certeza jurídica sobre si se le podría apañar, habida cuenta de si tiene fuero o no. O sea, no manches (como diría El Peje) pudiera seguir dándose ínfulas de princesa del Palacio de Hierro. Todavía se recuerda su fiesta de postín en España cuando se tituló en una escuela patito, como si tuviera summa cum laude en Harvard y Jelipillo Calderón hubiera sido su asesor de tesis sin comillas incluidas.

Pero ya con esta detención de tan linda y fina personita, podemos estar tranquilos. Que los problemas de inseguridad, impunidad y justicia no son la vida, son tan solo vanidad.

jairo.calixto@milenio.com

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