Política cero

Los jornaleros, esos "papaloys" de clóset

En México lo que nos sobra es el sentido de lo justiciero. Por eso una juez de Baja California les impuso a los jornaleros de San Quintín una fianza de 7 millones de pesos por arruinar con su cabeza el fino acrílico de los escudos de los granaderos. Eso en principio parecería un poco exagerado, pero no es mala estrategia, sobre todo porque les quita los empeños a los grupos que se niegan a participar del bonito juego de “la explotación del hombre por el hombre”.

Por supuesto, hasta para cualquier aprendiz de derecho, esta resolución no solo es justa y necesaria, sino que también está provista de un proverbial halo poético-moral. De hecho, yo estaría a favor de que a esos jornaleros los investiguen, que les exijan sus declaraciones patrimoniales donde se indique que están exentos de conflictos de interés, no vaya a ser que con su bien remunerada labor en los campos agrícolas vivan en realidad como los Moreira, se transporten a la lucha combativa en helicóptero y hasta tengan sus casas blancas de descanso en Malinalco.

Incluso ahora que ya se está legislando en materia de bullying y podría caber la posibilidad de demandar a quienes practican esta canallada o a las escuelas que se hagan como tío Lolo con estas cosas, la policía bajacaliforniana podría demandar a los jornaleros de San Quintín por echarles a perder macanas, botas picudas y esposas. 

Claro que si las autoridades de aquella región —indiscutiblemente bien administrada por El Quico Vega, a quien podemos recordar como un gran admirador de lo que Fox denominaría “lavadoras de dos patas”— llegaran a encontrar unos videos de estos representantes del lumpemproletariado con La Tuta, ahí sí que les hagan un descuento importante como a Rodrigo Vallejo, el excelso hijo de El Gollum de Morelia, hasta que la fianza quede en 7 mil pesotes por persona.

Hay que saber quiénes son los verdaderamente honorables, como los que dejaron un agujero profundo y negro de mil 800 mdp en las tiendas del Issste, o quienes hicieron perdidizos 350 millones de pesos en el Conaculta del periodo calderónico. A lo mejor por eso don Jelipillo anda por acá, a ver cómo va la cosecha de estafas de luz.

Sí, porque lo que es parejo no es chipotudo.

 

jairo.calixto@milenio.com

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